12 de abril 2013 - 01:12

Exégesis de Francisco: para Thatcher, el limbo

Aclaración del pésame papal. Una pecadora librada al perdón divino

Francisco envió también una carta al administrador arquidiocesano de la Ciudad de Buenos Aires, Joaquín Sucunza, para saludar a los fieles porteños. El alma de Thatcher quedó librada al perdón divino.
Francisco envió también una carta al administrador arquidiocesano de la Ciudad de Buenos Aires, Joaquín Sucunza, para saludar a los fieles porteños. El alma de Thatcher quedó librada al perdón divino.
El mensaje de Francisco por la muerte de la ex premier británica, Margaret Thatcher, fue uno de los más ambiguos y críticos emitidos por un jefe de Estado. En un sutil ejercicio protocolar, el Papa la calificó como pecadora y encomendó su alma al perdón divino.

En el Episcopado realizaron una exégesis religiosa de las palabras del Santo Padre, quien, si bien se declaro entristecido por el fallecimiento, dejó en un virtual limbo el alma de quien ordenó el hundimiento del buque General Belgrano en la Guerra de las Malvinas, sin asegurarle el ascenso al cielo. Dejó el ascenso celestial del alma de Thatcher supeditado al perdón de Dios.

El sucesor de Pedro, explicaron religiosos que trabajaron junto a Jorge Bergoglio en el Episcopado, se refirió a Thatcher como una pecadora que deberá obtener el perdón de Dios. No encomendó simplemente el alma de la ex primera ministra al cuidado o a la gracia del Todopoderoso, sino a su "misericordia". Textualmente, Jorge Bergoglio, quien defendió la causa Malvinas durante su paso por el Arzobispado, confió "su alma a la misericordia de Dios, asegurando sus oraciones a sus familiares y al pueblo británico". Quienes están acostumbrados a leer entre líneas las homilías del jesuita, percibieron la sutileza.

Vale la pena también repasar la etimología de la palabra "misericordia". Del latín misericordla misericordia es una virtud del ánimo que lleva a compadecerse de las miserias ajenas. Se trata de una actitud bondadosa que, por lo general, puede mostrar una persona acaudalada hacia otra más necesitada o un sujeto que se siente ofendido hacia su ofensor. Para el cristianismo, de acuerdo con las palabras de Jesús, la misericordia es un atributo divino. Los fieles piden misericordia a Dios para que éste tenga piedad por sus pecados y desobediencias.

La aclaración sobre el pésame papal llega en medio de los preparativos para el funeral de Thatcher y con la naciente polémica por la invitación a la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro. A ese dato se suma la ausencia de David Cameron en la ceremonia de entronización de Francisco. El Santo Padre concedió además su primera audiencia a un jefe de Estado a Cristina de Kirchner, quien reclamó ante la Santa Sede una gestión de buenos oficios del Vaticano para impulsar el reclamo por la soberanía sobre las islas Malvinas.

Como anticipó este diario, la Presidente fue invitada por el Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, que encabezaba Bergoglio, a la ceremonia de asunción de su sucesor, monseñor Mario Poli. El acto se realizará el sábado 20 y Cristina de Kirchner compartirá la ceremonia junto con el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti y con Mauricio Macri en medio del tratamiento en el Congreso de los proyectos de reforma judicial que resiste, también, el Episcopado.

Hoy Poli aterrizará en Ezeiza procedente de Roma y se encontrará con el "saludo paternal" a todos los integrantes del Arzobispado de Buenos Aires enviado por Francisco a través de una carta en la que, además, agradeció la "muestra de cercanía que avivó tantos recuerdos". "Ten la bondad de transmitir mi saludo paternal a cuantos han entregado generosamente su vida al Señor y a la Iglesia", escribió el papa Francisco en la misiva fechada el 19 de marzo y dirigida a Joaquín Sucunza, obispo auxiliar de Buenos Aires, en respuesta a la carta que él le había enviado para felicitarlo por su designación como sucesor de Benedicto XVI en el Vaticano.

El Pontífice ya había sorprendido en la Catedral de Buenos Aires horas antes de asumir como papa, mientras los feligreses realizaban una vigilia a la espera de la ceremonia de entronización en Roma. A continuación, el Papa ofreció sus bendiciones a los más desprotegidos, los jóvenes, los ancianos y las familias que integran la arquidiócesis más importante de la Argentina.

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