Traslado de un juez a la Cámara Penal Federal desató una batalla en la Justicia. El beneficiario es Carlos Mahíques, exministro de Justicia de Vidal. Jueces se oponen porque va a un cargo permanente sin acuerdo.
Carlos Mahíques
En lo que es la antesala de un nuevo escándalo dentro del Poder Judicial, el Consejo de la Magistratura dispuso ayer el traslado permanente de un juez de la Cámara de Casación Ordinaria al máximo tribunal penal Federal. La decisión está envuelta en una polémica porque el beneficiario de ese sillón estratégico es Carlos Mahíques, exministro de Justicia de María Eugenia Vidal y padre, además, del representante por el Poder Ejecutivo en el órgano de selección de magistrados. En la cuestión interna, fueron los propios camaristas federales los que resistieron la llegada del juez nombrado ayer, en un plenario que la semana pasada subió tanto de tono que hasta requirió de la atención médica a una de sus futuras compañeras de sala, Ángela Ledesma. La cuestión de que una de las cuatro vacantes de ese tribunal sea cubierta de manera definitiva por alguien que no concursó para el cargo disparará un cruce de impugnaciones judiciales.
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Mahíques padre -hasta ser nombrado fugazmente por Vidal como titular de la cartera de Justicia bonaerense- ocupaba una de las salas de la denominada Casación ordinaria, última instancia de revisión de los delitos comunes que se juzgan en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Con licencia de por medio, cuando la gobernadora decidió desafectarlo, regresó a ese cargo, hasta que hace una semana, una nota con pedido de traslado a una vacante en el tribunal federal ingresó al Consejo. Fue exactamente luego de que se efectivizara la renuncia de Pedro David a Casación Federal, luego de verse alcanzado por el fallo de la Corte que impuso el límite de edad de 75 años para los jueces. El Consejo cursó un pedido de opinión (no vinculante) al plenario de los federales. Esa discusión terminó en escándalo cuando Juan Carlos Gemignani cruzó gritos con Ledesma en defensa de la incorporación.
Sin que hiciera mella la oposición de la mayoría de los camaristas, el Consejo colocó el tema de Mahíques en el plenario de ayer, previo a que varios de sus integrantes pusieran un pie en el avión que los depositará en Roma para un viaje protocolar. Salvo su hijo, Juan Bautista (que no votó por obvios motivos), la mayoría oficialista tuvo votos de sobra para aprobar el traslado de Mahíques padre. Incluso le sobró el apoyo del consejero académico Jorge Candis, que acompañó al bloque oficialista y se diferenció de la oposición en este tema.
Dos problemas quedaron a flor de piel tras la votación. El primero es que Mahíques ingresará a una vacante -de manera definitiva- para la cual no concursó y sobre la que hay abierto un proceso de selección donde los consensos en el Consejo han vuelto imposible elevar ternas. De hecho, el ahora camarista de Casación Federal estuvo entre los postulantes pero abandonó el concurso a mitad de camino por lo que no calificó ni siquiera para ser uno de los ternados. El Consejo, como desde hace casi dos años, tiene en su orden del día la definición de esas ternas para cuatro vacantes que hoy existen en ese estratégico tribunal que revisa condenas y aspectos medulares de las causas más relevantes que tramitan por Comodoro Py. Se le agregó la quinta con la salida de David por el límite de edad. De esta manera, la Casa Rosada se asegura una silla en la Sala II de Casación, hoy ocupada por Alejandro Slokar y Ángela Ledesma, a quienes el Gobierno no ve con simpatía.
La llegada de Mahíques -también padre del fiscal que intervino en el procesamiento a Cristina de Kirchner por el presunto direccionamiento de obra pública a favor de Lázaro Báez- disparará un aluvión de impugnaciones judiciales dado que se objetará su competencia "no federal" para ocupar ese estratégico sitial. La reacción de Comodoro Py como un bloque de poder autónomo también será esperada.
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