- ámbito
- Edición Impresa
Expertos recomiendan mejorar construcciones contra sismos
El terremoto que destruyó la ciudad de San Juan en 1944 abrió un antes y un después en la ingeniería urbanística en zonas de la cordillera argentina.
Según indicó Raúl Goubat, técnico del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) a este diario, el sistema de medición Richter -que evalúa la energía liberada por el sismo- reveló que se trató de un movimiento de intensidad entre moderada y alta. No obstante, la escala Mercalli modificada -que estudia la percepción de las personas respecto del fenómeno- se ubicó entre los IV y V grados en la zona cercana al epicentro, en un ranking que va del I al XII.
Goubat aseguró que lo sucedido no es inusual, ya que en la zona de San Juan y Mendoza se registran de 20 a 30 sismos por día que no son percibidos por la gente. También llamó a no relacionarlo con lo que sucedió en Haití, al indicar que se trata de placas tectónicas diferentes. En la zona cordillerana chocan la placa sudamericana con la de Nazca. En cambio, en la isla confluyen la del Caribe con la norteamericana.
En este mismo sentido, Goubat explicó que la tragedia de Haití sí tuvo que ver con movimientos sísmicos posteriores en Venezuela, porque comparten similares características tectónicas. En tanto, aclaró que lo que sorprende del terremoto en la isla no es la magnitud del mismo, sino el resultado en cuanto a víctimas fatales.
«No sorprende que -el sismo- alcance los 7 grados (en la escala Richter), pero a nadie deja indiferente que haya más de 200.000 víctimas fatales. Esas muertes están más relacionadas con el nivel de prevención del país que con la magnitud del movimiento», sostiene Goubat.
Para el técnico, en Haití fallaron dos puntos clave que la Inpres trabaja día a día: la construcción de viviendas sismorresistentes y la educación de los pobladores. Esto debido a que se trata del país más pobre de América, por lo que es bastante difícil dedicar recursos a estos fines.
Sobre este mismo punto, Goubat, repitió que la preparación de las personas es fundamental. Como hasta ahora no existe la tecnología que permita pronosticar un sismo, lo único que queda es abocarse al desarrollo de mejores construcciones con características antisísmicas.
«El terremoto de 1944 en San Juan (7,4 grados en la escala Richter) fue la peor tragedia en la historia argentina. Dejó más de 10.000 muertos. En 1977 otro terremoto de similares características (7,4 grados en la escala Richter) azotó a la misma provincia. En este caso la cifra de muertos alcanzó a las 100 personas. Lo que cambió entre uno y otro fue un plan de construcción antisísmica y la capacitación de los ciudadanos, especialmente en la franja escolar», aclaró.
La Inpres dividió a la Argentina en zonas de acuerdo con las probabilidades de que ocurra un sismo, elaborando una escala del 0 al 4. Las provincias de San Juan y Mendoza presentan el peor riesgo (4), mientras que Buenos Aires el menor (0).


Dejá tu comentario