Por más que existieron varios hechos salientes, desde la variable de los precios, nada puede quitarle el titular a la cifra relacionada con órdenes para acciones, que dejó de ser una buena corriente para irrumpir tipo catarata. Llegar a los tres dígitos es postal que se ve muy de cuando en cuando en nuestro mercado, más todavía cuando se atravesó con tanta holgura la frontera para detenerse en los $ 116 millones de efectivo. Nada lo hacía presumir en cuanto a que existieran argumentos foráneos -o locales- para darle semejante impulso. Lo que cabía aguardar -eso sí- era otra rueda donde el Merval siguiera con la potencia que trae en la trepada y con un razonable caudal de órdenes. El exterior siguió dando vueltas por lo mismo, jugar a que se mantengan los estímulos monetarios, o se los comience a menguar, que ayer permitió al Dow Jones salir de la varadura y sumar el 0,2%. Onda que se extendió por los de Europa, también en términos suaves, participando el Bovespa con un 0,6% y los asiáticos mostrando buen repunte del Nikkei -un 2,6%- tenue para el Shanghái, el 0,2%. El repaso por lo hecho aquí desbordó cualquier pronóstico. El Merval atravesó otro techo, culminando en lo que quedó -al mismo tiempo- como máximo y cierre del índice: 3.764 unidades, porcentual de robusto 2,6% para agregar a la jugosa cuenta de agosto (y el año). Haciendo una sumatoria -a mano alzada- se comprueba que unos $ 100 millones -del total del día- estuvieron en las líderes. Papel estrella, el G. Galicia con $ 35 millones, le siguió TECO con $ 17 millones, varias con $ 8 millones, en un pico de actividad que no dio respiros. Destacado el sector "bancos", donde esas plazas subieron desde un 5% hasta más del 7%. Probablemente, la mejor rueda del año. La Bolsa, eufórica.
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