30 de mayo 2012 - 00:00

Exportaciones del agro alcanzarán u$s 100.000 M

Las exportaciones agro-alimentarias argentinas podrían alcanzar los u$s 100.000 millones para 2020 si se le agrega valor en origen a la producción primaria, según estimaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

«En 2010/11 nuestro país exportó entre materia prima de origen agropecuario, manufacturas, commodities, granos y biocombustibles u$s 39.000 millones, pero con un aumento de producción con agregado de valor en origen de estas toneladas primarias se podrá llegar a 2020 con ventas al exterior por u$s 100.000 millones, como lo dice el Plan Estratégico Agroalimentario (PEA)», afirmó Mario Bragachini, coordinador del Proyecto de Eficiencia de Cosecha, Poscosecha y Agroindustria en Origen del INTA (PRECOP).

«Debemos aprovechar que somos uno de los países más eficientes del mundo para producir soja, maíz y trigo», aseguró Bragachini, y aclaró que este posicionamiento en la producción y la productividad de granos se logró debido a «los avances tecnológicos implementados».

Para el coordinador del PRECOP, «la producción agropecuaria en la Argentina en los últimos veinte años creció en tecnología para la maquinaria agrícola en algunos casos hasta tres o cuatro veces».

«Así -precisó-, todo el paquete de biotecnología, la siembra directa, la fertilización balanceada, la tecnología de proceso, la eficiencia de cosecha y poscosecha y la agricultura de precisión que adoptó el productor agropecuario hizo que se pueda pasar de 12 horas hombre por hectárea, como promedio hace dos décadas para producir granos, hasta 1,6 hora hectárea año en la actualidad».

Para el especialista, la llave del despegue está en agregarle valor en origen a la producción primaria, ya que si bien «hubo un desplazamiento de la agricultura sobre la ganadería por mayor competitividad de hasta ocho millones de hectáreas», al no aumentarse el grado de industrialización de los granos la demanda laboral disminuye y las poblaciones rurales no crecen proporcionalmente con esta realidad.

Desplazamiento

En ese sentido, señaló que el último censo indicó que las grandes ciudades crecieron un 12% mientras que en el interior se habla de un 6% o un 7%. «Está claro que hay un desplazamiento de los pueblos a las grandes ciudades; eso se ve resentido en el bajo desarrollo que tuvieron algunas localidades que sólo se dedicaron a la producción primaria», afirmó.

Así, la industrialización de los granos surge como una necesidad que, junto con lo económico, aliviaría situaciones sociales y hasta de idiosincrasia de los pueblos.

«Nadie en el mundo se come en forma directa un grano de maíz, de soja o de sorgo; sólo en el primer caso, el 1% tiene ese destino; después el resto se transforma en alimento animal, y humano en una segunda industrialización», resaltó.

Demandas

El término «asociativismo» aparece porque todo ese proceso de integración a la cadena de grados de industrialización de agroalimentos genera demanda de conocimiento, de tecnología y de dinero, y el pequeño y mediano productor es imposible que lo logre solo.

Otro cambio de paradigma que agudiza la problemática de quienes sólo se dedican a la producción primaria es el aumento del petróleo: hace diez años tenía un valor de u$s 14 el barril, mientras que el maíz valía u$s 130 la tonelada; hoy, el maíz duplicó el valor y el petróleo aumentó siete veces, detalló.

Por esto en un país como la Argentina cuando el productor se aleja del puerto de Rosario el flete se lleva gran parte del costo de producción: «Hoy vemos un maíz que se produce a 500 kilómetros del puerto a $ 680 en Rosario, y hay lugares en los que sólo de flete gastan $ 1.800».

Dejá tu comentario