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Fayt: Oyarbide “es un buen juez, pero puede equivocarse”
Norberto Oyarbide
La ya calificación clásica del magistrado -la semana pasada se refirió casi en los mismo términos al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández- demostró así la distancia que el máximo tribunal intenta establecer con el espinoso fallo de Oyarbide, quien el viernes pasado dispuso el sobreseimiento de Néstor y Cristina Kirchner por presunto enriquecimiento ilícito.
«Se trata de una decisión de primera instancia. Falta la segunda y luego la Corte», agregó Fayt, intentando matizar sus apreciaciones del magistrado, en sus típicas dichos a la prensa en la puerta de su casa.
Las declaraciones de zaguán no se terminaron ayer con las afirmaciones del ministro de la Corte, sino que el otro juez, experto en las conferencias de prensa improvisadas en la puerta de su casa salió a respaldar su fallo. Oyarbide resaltó que su decisión se había basado en el informe del cuerpo de peritos contadores de la Corte, quienes consideraron «justificado» el crecimiento patrimonial de los Kirchner en un 158%, sólo durante 2008.
Un fundamento que el máximo tribunal, por cualquier tipo de sospecha podría levantar. De hecho, al conocerse el fallo de Oyarbide el lunes pasado, desde la Corte destacaron que el cuerpo de auditores funcionaba de manera independiente al cuerpo. Una semana atrás, se había informado a la prensa que se está finalizando una auditoría general sobre esa área, que monitorea la vicepresidenta de la Corte, Elena Highton de Nolasco, que probablemente se realicen cambios, pero no en el futuro inmediato. El énfasis que Oyarbide hizo de la actuación de los peritos contadores de la Corte tanto en sus declaraciones como en su dictamen suman presión sobre un área que ya estaba cuestionada.
«Yo soy juez de instrucción, de primera instancia. La causa ya está en poder de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, que podrá estar de acuerdo, consentir mi decisión o apelar», agregó el magistrado, intentando desviar la atención de su dictamen, que levantó duras críticas en la oposición y ya le generó por lo menos dos pedidos de juicio político ante el Consejo de la Magistratura (Ver nota aparte).
Más allá de las estrategias defensivas del juez del momento, lo cierto es que ahora todas las miradas apuntan al fiscal a cargo del caso, Eduardo Taiano y al titular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, Guillermo Noailles.
Hasta el momento, ninguno de los dos confirmó que apelarían el fallo de Oyarbide y las perspectivas tampoco son demasiado alentadoras: Taiano fue el fiscal que instruyó las dos causas anteriores en que el matrimonio presidencial fue investigado por el supuesto crecimiento ilegal de su patrimonio y en ninguno de esos dos casos apeló los sobreseimientos dictados por los jueces Julián Ercolini y Rodolfo Canicoba Corral. Luego de una amenaza sobre su hijo, el fiscal bajó más su perfil y prácticamente no hace declaraciones. Ahora, tiene entre hoy y el lunes para definir la apelación.
En cuanto a Noailles, desde que lo nombraron titular interino de la FIA, apenas hace declaraciones y la actividad de esa oficina es bastante menor, en cuanto a lo que trasciende. El fiscal asumió luego de la estrepitosa salida de Manuel Garrido de ese cargo, pelea con el procurador general de la Nación, Esteban Righi, y denuncia de recorte de funciones de por medio.
Justamente fue el ex titular de la FIA quien sí salió a objetar la pesquisa de Oyarbide ayer, y cuestionó que el análisis de las declaraciones juradas de la Presidente y su esposo haya quedado exclusivamente en manos de peritos contables de la Corte Suprema, el decano Alfredo Peralta y María del Carmen Penedo, quienes llevaron el caso junto al contador de los Kirchner, Víctor Manzanares.
Agregó que en ese proceso también debieron haber intervenido especialistas designados por la FIA y la Oficina Anticorrupción (OA), organismo que se excusó de intervenir en el caso por razones de «objetividad e independencia».


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