El «astronauta» que venía a representar a nuestro medio se fue de pantalla hacia abajo y esto fue el dato descollante del remate semanal. Traspié que ya le dejó enteramente al Bovespa de Brasil encabezar el ranking de febrero y, como si fuera una maldición, volver a situar el saldo argentino de 2012 en similar nivel que supo alcanzar en la primera semana del ejercicio. Nada más que se pudiera agregar a un porcentual descomunal del comienzo -el 12,5% en sólo cuatro ruedas- y lo demás resultó un trámite de ir y venir, sin tener ningún tipo de objetivo de superación. Bastante sucedió en estos dos meses, tanto en el espacio exterior como en el doméstico, de lo que no se obtuvieron nutrientes para acceder a instancias superiores. Y así como ya en jueves el Merval había estado cerca a perforar el piso de los 2.800 puntos, lo hizo el viernes con impulso desmesurado.
Hasta alcanzar máximo de 2.838 -que fue un sueño-, para reconocer la baja hasta piso de 2.754 puntos, culminando en los 2.761. Esto arrojó porcentual de un 2% de retroceso para el recinto local, mientras colegas del exterior no conseguían saldos felices, pero mucho más acotados -y luchados- que el Merval.
Tal tesitura se vio en Europa, donde ningún tipo de euforia generó el asunto griego acordado, con el Dow Jones siempre con la «muñeca» de sus hábiles operadores evitándole bajas (aunque las merezca). Y en el vecino Bovespa, leve 0,2% -positivo- que le dio máximo contraste a la baja del Merval. Entre las plazas de Siderar -maltratada hasta un 3,7% de baja- y las entidades «bancarias», con G. Galicia en una pendiente dura, rayana en un 5%, se encargaron
de destruir la última fecha porteña. Hoy feriado, el mes jugado, una imagen muy preocupante. La Bolsa, penando.
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