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Para el nuevo año contable la empresa nos dice: "Todo el contexto esta dado para que el ejercicio ya iniciado tenga una evolución más favorable, todos los indicadores relativos a la actividad de la construcción muestran subas importantes, y una clara política respecto a estimular la construcción/refacción de viviendas, vía financiación de créditos hipotecario". Esto contrasta con el cierre del contable 2016/15 cuando nos hablaba de "...expectativas no muy positivas para los próximos meses". El tiempo dirá si vuelve a acertar en sus predicciones. En el año que acaba de finalizar la vemos -a pesar de sus quejas contra la importación- incrementado 27% el volumen de ventas externas de artefactos, 113% las de bañeras y 23% las de minerales no ferrosos con apenas una merma de 3% en la de tableros, muebles, etc. Frente a esto las ventas locales respectivas se desplomaron 16%, 27% y 3%, con una suba de 3% en tableros, etc. El problema es que las exportaciones representan en el lustro anterior a este año: 4,6%, 1,2%, 2,8% y 1,7% de las ventas totales respectivas (salvo en "tableros, etc." este año se superaron ligeramente estos valores) y las ventas totales de artefactos y bañaderas fueron los menores en al menos seis años. Que arranque el año con ingresos 0,4% inferiores a los del periodo anterior y costos 6,8% superiores, lo que le significó un bruto de $716 millones u 11% menor, no debe sorprender entonces. Si bien contiene la suba de los gastos a 8%, dada su magnitud el operativo cae 52% a $140 millones. La vuelta a la "normalidad" en o financiero (tras la excepcional ganancia con la devaluación 2016/15) apenas le aporta $5 millones, que aplicada la mordida del fisco le dejan un neto de $94.456.999, esto es 62% menos que un año antes (en dólares libres el menor resultado desde 2009).
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