- ámbito
- Edición Impresa
Festejan los gremios promesa de pronto pago
José Luis Lingeri
Pasadas las elecciones legislativas y con la vuelta a la actividad normal de Cristina de Kirchner, la central obrera que lidera Antonio Caló retomó su agenda y buscará la aplicación lo más rápido posible de un padrón de pacientes de obras sociales afectados por HIV o hemofilia. El año pasado, el Ejecutivo concedió un beneficio similar al crear un listado de discapacitados para el reintegro automático de sus prestaciones por parte de las entidades de salud de los gremios.
El jefe del sindicato de Obras Sanitarias y principal negociador en el rubro por la CGT, José Luis Lingeri, le confirmó a este diario que "hay un compromiso oficial de crear un sistema de pronto pago para los tratamientos por esas enfermedades". "Estamos recopilando en las bases de datos de las obras sociales los listados de afiliados con hemofilia y sida para presentarlos" ante la Superintendencia, explicó Lingeri.
En la actualidad, el Gobierno les reembolsa a las obras sociales sindicales el valor de los tratamientos médicos más complejos y costosos mediante la Superintendencia de Salud (SSS), que para ello cuenta con el Fondo Solidario de Redistribución (FSR). Ese fondo se compone, a su vez, de una parte de la recaudación tributaria entre las propias organizaciones sanitarias. Los gremios suelen quejarse de las demoras en el trámite para obtener el repago de esas prestaciones.
En esa línea, la CGT oficialista obtuvo un año atrás la publicación de la Resolución 1511 de la SSS que creó el padrón de discapacitados y que comenzó a regir en marzo último. Un calco de aquella normativa esperan en la central obrera en los próximos días respecto de dos de las dolencias cuyos tratamientos son también crónicos y que más volumen de recursos demandan.
Lingeri comentó, además, que la central sindical también aguarda la liquidación de dos nuevos subsidios que creó el Ejecutivo en septiembre. Son el Sumarte, que les compensa a las obras sociales la cobertura de los monotributistas sociales y otros afiliados provenientes de regímenes especiales, y el Suma70, que completa el monto de aporte de los jubilados de más de 70 años atendidos por esas prestadoras. Esos dos subsidios representan un alivio de $ 1.300 millones al año.
La compensación a las obras sociales por las prestaciones más caras fue históricamente a través de subsidios. En los últimos años, a instancias de la causa por la denominada "mafia de los medicamentos", el Gobierno cambió esa lógica por la de los reintegros. Sin embargo, las últimas medidas adoptadas por la SSS retomaron el criterio de los subsidios, un mecanismo que le permite al Ejecutivo mayor control sobre los gremios.


Dejá tu comentario