Festejando la exclusión

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En ciertos recintos la pesadumbre y los temores no pudieron ser disipados, ni se hallaron giros de enfoque para convertir lo malo en bueno. Esto tuvo su acento entre los de Europa, donde la tensión por Siria los involucra directamente, solamente aminorando el porcentual de baja anterior, como mejor logro. En cambio, los de Wall Street ya le encontraron la vuelta ante suba del petróleo que hizo aumentar a las empresas de "energía" y utilizando eso como factor de repunte, que le dispensó el 0,33% al Dow. No pudo el Bovespa variar el signo, solamente atenuar el perjuicio anterior y acusando otro 0,45%. Primero, el Nikkei había retrocedido un elocuente 1,5% y quedando cada vez más lejos de ser el índice de punta.

Por último, el Merval también encontró un motivo de propia mejoría. Y seguramente provino de anuncios acerca de gravamen a lo accionario y dividendos que no habrá de involucrar a las de oferta pública. Esto que pendía sobre el mercado, constituye un problema menos por ahora y velozmente se tradujo en energía para la trepada general. El Merval tomó impulso y en gran escalada volvió a superar el techo de los "4000" -llegando a los "4017" en el intradiario- para después acusar cierta oleada vendedora y concluir en "3925" unidades. Esto deparó un regio 2% de aumento en un mercado general pleno de plazas alcistas -"69" en total- por sólo "8" acciones en baja. Líderes con aumentos masivos hasta superar el 4% en varios casos con una apoyatura de órdenes de buen calibre. Se hicieron "88" millones efectivos, dando así marco y contenido a una rueda que resultó muy eficiente. La Bolsa, eufórica.

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