19 de febrero 2009 - 00:00

Fidel atiende sólo a las damas

Cuando salió de Cuba, el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, dejó enterrada su mayor ilusión: la foto con Fidel. Raúl Castro lo despidió ayer en el aeropuerto de La Habana y excusó a su hermano con el mejor de los argumentos: sólo la caballerosidad de Fidel, dijo, pudo levantarlo de la cama para recibir a las presidentes Cristina de Kirchner y Michelle Bachelet. «Lo hizo sólo porque son dos damas», le dijo a Colom, y agregó que su estado de salud le impedía «recibir a todos los presidentes que visitan Cuba».
En realidad, reconoció más tarde, la tal caballerosidad castrista fue menos un gesto espontáneo que una angustiosa intimación de la presidente argentina -casi una canción desesperada-, cuando advirtió que se le venía encima la hora de preparar las valijas y no se había sacado la foto. «Fidel no puede desairar a una dama que acaba de salir de una lipotimia, y que además está en Cuba justo cuando Obama asume en Washington. ¿Qué más hay que hacer?», habría dicho la Presidente, con el malhumor de quien viaja a El Calafate y no se le rompe el Perito Moreno. A Fidel no le quedó más alternativa que enfundarse en el jogging Adidas, posar junto a Cristina de Kirchner y volver a salir demacrado en todos los diarios del mundo.
Sin embargo, detrás de ella llegó Michelle. «Somos dos nada más, puede ver a las dos», dice ahora Raúl Castro que también dijo Cristina, como expresión de solidaridad genérica y latinoamericana. «Le conté la anécdota a Fidel y él también decidió recibirla», agregó Raúl Castro. Otra vez a levantarse, otra vez el jogging y la misma cara de quien le cae una tía de visita durante las vacaciones.
Pero Colom, que no es dama, fue incapaz de conquistarlo, pese a que era el único de los tres mandatarios que viajaba a condecorarlo con una distinción oficial de su país: la Orden del Quetzal en grado de Gran Collar. Se la tuvo que entregar a su hermano.

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