8 de octubre 2009 - 00:21

Fiestas sexuales agravan el escándalo en el PP de Rajoy

Madrid - La trama de corrupción en el opositor Partido Popular de España, que comenzó siendo un tema menor vinculado a la actividad de un lobbysta, se transformó en un vendaval que incluía el «servicio de chicas» a políticos conservadores y que afecta, por diversos hechos, a Francisco Camps, uno de los principales apoyos del líder Mariano Rajoy, y a Alejandro Agag, el influyente yerno de José María Aznar, entre otros.

Forzado por las develaciones que surgieron de la apertura el martes del secreto de sumario, Rajoy reaccionó ayer públicamente como no lo había hecho en ocho meses del «caso Gürtel». «El PP actuará y exigirá responsabilidades», manifestó Rajoy. El partido «no mira para otro lado ni lo va a hacer nunca», agregó. «Actuaremos con contundencia», reforzó su «número dos», María Dolores de Cospedal.

El levantamiento del secreto reveló datos que emparientan la crisis del PP al affaire de Silvio Berlusconi en Italia. En concreto, el lobista Franciso Correa habría ofrecido a dos concejales del PP «el servicio de chicas». Según testimonios que forman parte de la causa, Correa aludió a «cinco tías impresionantes». «Una fiesta de puta madre con tías (chicas) en su pueblo», una de ellas de Europa del este, «25 añitos, muy discreta, educada, calladita». Correa habría hecho que los implicados fueran filmados con fines de chantaje. «Todos los demás estaban allí en pelotas, cada uno con su tía», indicó un testimonio.

Respaldo

Rajoy había respaldado al presidente de la región de Valencia -cuarta comunidad autónoma en importancia de España-, Fransisco Camps, su principal apoyo dentro del PP, quien se había visto salpicado por recibir trajes de parte de lobista Correa, ahora en prisión. Pero la situación de Camps se agravó este mes, y con ello se especula un deterioro de la relación con Rajoy.

Durante el mandato de Aznar (1996-2004), Correa era el encargado de montar los actos proselitistas, a la vez que se erigió en el facilitador que conseguía contratos a aportantes de campaña con gobiernos conservadores. Se le imputa blanqueo de capitales, fraude fiscal, cohecho y tráfico de influencias.

Unas 17.000 páginas del «caso Gürtel» (Correa en alemán) develadas el martes desataron la tormenta. Uno de los presuntos beneficiados resultó ser Agag, quien negó el mismo día haber «participado en ningún negocio a los que hace alusión el proceso».

Por su parte, la ex ministra de Aznar Ana Mato recibió un auto de regalo. En suma, unos 17 políticos conservadores habrían acopiado u$s 5,5 millones de contratistas, algunos de ellos del entorno más próximo a Camps.

Rajoy se debate entre actuar contra sus aliados o descalificar la denuncia, aduciendo un complot del Gobierno, la Justicia (entre ellos el juez Baltasar Garzón) y medios de comunicación (entre ellos el diario El País).

A su vez, el rival de José Luis Rodríguez Zapatero está sometido desde 2007 a una fuerte rebelión interna en el PP, encabezada por un sector ubicado más a la derecha y que lidera la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

Mortificación


Aprovechando la crisis, el Gobierno socialista mortifica al jefe opositor. «Si no es capaz de cortar de raíz un asunto de esta naturaleza, es muy difícil que pueda ser creíble como alternativa para gobernar este país», dijo ayer la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.

Zapatero afronta sus días de mayor debilidad desde que llegó al Gobierno en 2004, a causa de que España es el país de Europa occidental que más está sufriendo la crisis internacional. Aunque las encuestas marcan que el PP de Rajoy pasó al frente, el lastre de la corrupción impide determinar un vuelco decisivo en el electorado, dentro de los márgenes habitualmente ajustados del bipartidismo en España.

Agencias DPA, AFP y ANSA

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