- ámbito
- Edición Impresa
¿Films donde se fuma “no recomendados” para los menores?
Escenas como ésta podrían significarle a un film la calificación de «no recomendado» para menores si prosperan los consejos de expertos de la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones.
Pero no todos los expertos en salud pública están de acuerdo.
Un artículo de el diario español «El Mundo» cita dos informes científicos contrapuestos de la revista «PLoS Medicine» firmados por prestigiosos expertos en la lucha contra el tabaquismo. Christopher Millet, del Imperial College de Londres, y sus colegas señalan que hay una relación directa entre la exposición a imágenes en las que se fuma y la adquisición de este hábito entre los jóvenes. Denuncian, además, que hay gobiernos que gastan más en subvencionar películas en las que se fuma que en pagar campañas de prevención contra el tabaquismo. Detallan el caso de Luisiana (EE.UU.), «uno de los pocos estados que proporciona información precisa sobre sus subsidios al cine». Entre 2006 y 2008, estima el informe, «Luisiana gastó más del triple en subvencionar films comerciales que incluían fumadores de lo que gastó en programas para el control y la prevención del tabaco».
Por el contrario, el equipo de Simon Chapman, de la Universidad de Sidney señala que los estudios que muestran una asociación entre las películas con personajes fumadores y el tabaquismo en jóvenes no tienen en cuenta otras variables que pueden afectar al resultado, como el hecho de que los jóvenes más rebeldes o conflictivos -cuyos peligros no se limitan al tabaco- prefieran el cine donde no sólo se fuma, sino que también se bebe, se cometen crímenes o se mantienen distintas conductas de riesgo.
«Los estudios rara vez consideran esta posibilidad obvia, preocupados solamente por contar cuánto se fuma en un film», advierten estos autores. Además, remarcan, no se tiene tampoco en cuenta la exposición a imágenes de tabaquismo en ámbitos ajenos al cine, lo que consideran «un grosero reduccionismo». A estas críticas académicas, se suma la sospecha de que la clasificación para adultos no aleja a los jóvenes de las películas, más bien al contrario.
El informe del doctor Chapman se refiere también a la libertad de expresión y los límites de la autoridad estatal: «Nos preocupa que se acepte que los defensores de cualquier causa consideren razonable que el Estado deba regular productos culturales como películas, libros, arte y teatro en servicio de sus propósitos».
Por último, si se implantara la recomendación de restringir las escenas con tabaco sólo se verían afectadas las películas con personajes de ficción que fumen y aquellas en las que se presente este hábito como algo habitual o aceptado. Sin embargo, quedarían exentas las biografías de personas que fueran fumadoras, entre las que sir Winston Churchill sería un buen ejempo.


Dejá tu comentario