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Arranca este año contable, con la venta local más baja de metros cuadrados de Harboard desde septiembre de 2009, la séptima menor desde 1997 y un 28% menor a la del año anterior. Si bien incrementó 26% las ventas externas en el año, es el segundo menor valor desde 1997. La producción, tanto en toneladas (-1% frente a 2015) como en metros cuadrados (-5%), son las menores desde 2004 y las segundas menores en 20 años. La relación ventas de Hardboard/producción, 78%, es el menor valor desde 2007 y el segundo menor desde 1997. En muebles redujo la producción de piezas 57% y las ventas se cayeron 45% en doce meses marcando un mínimo desde que entrara en esta actividad. Podríamos seguir adentrándonos en sus números de fábrica, pero la conclusión seria la misma: este fue el peor -o el segundo peor- inicio de año contable en al menos 30 años. No debiera sorprendernos entonces que el trimestre haya finalizado con un rojo de $1.188.759 (ganaba $1.365.379 en 2015). Para no tomar este dato en el vacío, debemos decir que esta perdida es menor a los $2.159.588 que resignaba en 2009 y en términos reales que los $879.390 perdidos en 2004 (desde 2002 sólo consignaba estos dos inicios de período contable adversos). En función de lo visto hasta aquí valdría decir que el resultad bajo análisis podría haber sido peor, si la empresa no hubiera aceitado sus operaciones. En pesos la vemos con ventas apenas 2% superiores a las del año previo, pero merced a la caída de 3% en los costos, logra un bruto 31% mayor (el margen, 22,6% es el mayor en 4 años). Al contener el crecimiento de los gastos (22% frente a una inflación de 42%) alcanza un operativo 96% mayor al anterior, mejora que más que se lleva la disparada en la carga financiera (deberá hacer algo en este sentido), dejándole luego del aporte fiscal, con la pérdida arriba consignada.
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