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Fotos de moda con el glamour y el status del negocio de alto vuelo
Para montar las obras de Testino llegó al Malba un escenógrafo especializado en contrastes dramáticos: su especialidad es la ópera. De allí la teatralidad.
Testino trabaja en Londres y su producción es el resultado de una poderosa inversión en alta tecnología y creatividad aplicada a superar el estándar de la fotografía. La muestra exhibe un mundo donde no se repara en gastos, sencillamente, porque las imágenes pueden construir la gloria o el fracaso de un producto o un personaje.
Con su carga de resonancias y mensajes, cada foto demanda una compleja puesta en escena, comparable a la de una filmación, y un equipo de productores, editores, maquilladores, peluqueros y demás. Luego, ya en el estudio, comienza el trabajo de postproducción digital para lograr resultados mayormente fabulosos. Entre otros efectos, los colores y destellos que exceden los de la vida real. Los rojos, los verdes y algunos plateados de las tomas digitales y las copias inkjet, son vibrantes, excepcionales.
Para montar las obras llegó al Malba un escenógrafo especializado en contrastes dramáticos: su especialidad es la ópera. De allí la teatralidad. Varias de las fotografías replican el formato amplio de los cuadros de los grandes maestros de la pintura que pueblan los museos y, aspiran a su poder fetichista, al "aura" (esa "sensación irrepetible de una lejanía" por cercana que se encuentre), que Walter Benjamín le atribuye a las obras de culto. Entretanto, la lección de Warhol, llevar al arte las imágenes icónicas que reproducen los medios masivos de comunicación -como el rostro de Marilyn que representa la quintaesencia de Pop-, sigue rindiendo sus frutos. Pero Testino le ha dado una vuelta de tuerca. Lejos de convertir sus fotos en productos seriados de fácil consumo, como las sopas Campbell o las cajas de Brillo Box, él estetiza sus personajes, les otorga el estatus y el esplendor de los objetos lujosos del negocio de alto vuelo y los rodea de un halo que los torna inalcanzables.
De acuerdo a su estilo, Testino transformó el Museo en un suntuoso palacio con paredes verdes y molduras blancas. Sus fotos simulan descansar sobre una repisa también blanca. El efecto logrado con este "truco" (ya que las pesadas fotos cuelgan de las paredes) le otorga ligereza y una incomparable elegancia al montaje. En las salas, las luces (Erco Polny Frame Proyector) compradas especialmente por el Malba para la muestra, le brindan al papel fotográfico la luminosidad de una pantalla.
La exposición combina trabajos para revistas como "Vogue" y "Vanity Fair", publicidades para Gucci y Versace, con obra personal. La mayor virtud de fotógrafo es el glamour, perceptible durante toda la muestra y subrayado en algunos retratos de Kate Moss, Claudia Schiffer, Gisele Bündchen, Nicole Kidman, Madonna, Lady Gaga, Brad Pitt y David Beckham, entre otros.
Sin embargo, están los de Gwyneth Paltrow (levitando) o Mick Jagger (riéndose) y, el ojo avezado del fotógrafo Jorge Miño, señala: "Lo que realmente destaco son estas tomas en blanco y negro al mejor estilo los maestros de las fotos espontáneas. Ahí es donde Testino ingresa a la intimidad del personaje que tiene enfrente y la relación que se genera entre el fotógrafo y el fotografiado es estupenda, de mucha confianza y libertad".
En las obras de Testino se descubre la influencia de antecesores que él mismo reconoce, como la de Bruce Weber. Si bien Weber utilizó el blanco y negro antes que el color, fue el fotógrafo que llevó al territorio de la publicidad el cuerpo de los hombres, con su musculatura y sus encantos. Testino juega con el atrevimiento en las publicidades de Gucci, y en las de Calvin Klein pone en pie de igualdad a los cuerpos femeninos y masculinos. Ambos son objetos de deseo usados para alentar el consumismo.
Las obras que exhibe el Malba están emparentadas con las de otros fotógrafos como Richard Avedon o Annie Leibovitz, pero el humor y el modo de explorar y explotar la belleza de los cuerpos revela un aire de familia que emparenta las fotos de Testino con las de Helmut Newton. Hay una frase de Newton que vale la pena recordar. "Una buena fotografía de moda debe parecer cualquier cosa menos una fotografía de moda: un retrato, una foto recuerdo, una de paparazzi...".
Por su parte, Testino muestra una sociedad frívola y hedonista, la cara inversa de las imágenes de Diana Arbus (artista mencionada en su conferencia de prensa que todos los fotógrafos admiran). Arbus fotografiaba gente penosa que nadie quería ver y acabó por suicidarse. En su novela "American Psycho", la historia de un asesino serial fanático de las marcas, Bret Easton Ellis establece una inquietante relación entre la incitación al consumo y la violencia, denuncia la esquizofrenia que provoca el doble mensaje de estetización y deshumanización. "La gente desea algo que nunca podrá alcanzar", señala Ellis.
El magnetismo de las imágenes de Testino, su efecto casi hipnótico, está al servicio de la venta de un producto; no obstante, él no se resigna a perder la cualidad "museo" que ganó la fotografía en estas últimas décadas y aspira a tocar la sensibilidad.
En este sentido, el uso del photoshop para destacar la opulencia, el lujo y la perfección de las personas, resulta por momentos excesivo. La belleza de las máscaras, las fantasías y deseos, carecen de profundidad. Como decía Warhol: Todo está en la superficie de las obras. No hay nada detrás. Casi al final de una muestra donde predomina el trabajo y las luces de estudio, se descubre un rostro con lentes oscuros iluminado por un rayo de sol. El espectador, recién entonces, toma una bocanada de aire fresco.


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