13 de septiembre 2010 - 00:00

Fracaso súbito asoma en diálogo Netanyahu-Abás

Benjamín Netanyahu
Benjamín Netanyahu
Jerusalén y Washington - A punto de iniciar la segunda fase de las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina (AP), el primer ministro Benjamín Netanyahu anunció ayer que no renovará la prohibición que rige formalmente para la construcción de nuevas colonias en Cisjordania, con lo que el diálogo se enfrentaría a una frustración inminente.

La extensión de la moratoria que vence el 26 de setiembre es una de las condiciones básicas que puso el palestino Mahmud Abás (Abu Mazen) para retomar el estancado proceso, e incluso había sido solicitado por el estadounidense Barack Obama. Abás y Netanyahu habían participado de una cumbre el 2 de setiembre en Washington, convocados por Obama, y para mañana está previsto un segundo encuentro en Sharm el Sheij, Egipto. Sin embargo, si Netanyahu mantiene su intención y no se trata de un posicionamiento para sentarse a negociar, el levantamiento de las negociaciones sería casi inevitable.

«Por un lado no vamos a construir los miles de viviendas que esperan autorización, pero por otro lado no congelaremos la vida de los habitantes de Judea y Samaria (nombres bíblicos de Cisjordania) y no vamos a congelar la construcción», afirmó el primer ministro israelí en una reunión que mantuvo con el ex primer ministro británico, Tony Blair.

Insistencia

«Los palestinos quieren cero construcción después del 26 de setiembre y eso no va a ocurrir. Israel no puede seguir con la congelación», subrayó Netanyahu ante Blair, quien le insistió en la necesidad de continuar con la medida.

Durante los últimos diez meses Israel suspendió de forma temporal la construcción en el territorio ocupado, pero permitió que siguiera adelante la edificación de 3.000 hogares.

Los colonos advirtieron a Netanyahu que si declara otra moratoria, por muy parcial que fuere, «terminarán con su gobierno», en boca de su vocero Dani Dayán.

De esta forma, la nueva sesión de negociaciones que contará con la presencia de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, corre el riesgo de quedar lastrada por esta polémica cuando ni siquiera se logró acordar una hoja de ruta.

Netanyahu debe lidiar con los sectores religiosos y extremistas de su gobierno, que no están dispuestos a aceptar concesiones a los palestinos. Entre ellos están el partido Israel Beiteinu del canciller Avigdor Lieberman y varios ministros del partido Likud, de Netanyahu.

Funcionarios israelíes dieron a entender bajo anonimato que se podrían mantener de facto algunas restricciones en la construcción en las colonias aisladas pero no en los bloques de asentamientos que Israel desea anexionar si se firma un acuerdo de paz.

Los palestinos consideran que la instalación desde 1967 de 500.000 israelíes en Cisjordania ocupada impide la constitución de un Estado palestino viable y que tenga continuidad territorial.

Netanyahu aseguró ayer que «un acuerdo de paz se basaría en primer lugar en el reconocimiento de Israel como Estado nacional del pueblo judío», un asunto que pensaba abordar de entrada en las conversaciones, según fuentes gubernamentales israelíes. «Oigo a los palestinos hablar de dos Estados, pero desgraciadamente no de dos Estados para dos pueblos», lamentó.

Un fracaso repentino en las negociaciones complicaría todavía más el frente interno y externo para Obama, a mes y medio de las elecciones de medio término en EE.UU. Su propósito de iniciar una nueva era para Medio Oriente no habría registrado avances perceptibles transcurrido la mitad del mandato del demócrata.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA.

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