11 de marzo 2010 - 00:00

Francella: un regreso feliz y congratulado

Francella en Ezeiza: «en el Oscar hay un silencio importante, todos se quedan hasta el final, pero en el Martín Fierro los que pierden se van, comen o hablan cuando hay un discurso. Todo es un aprendizaje».
Francella en Ezeiza: «en el Oscar hay un silencio importante, todos se quedan hasta el final, pero en el Martín Fierro los que pierden se van, comen o hablan cuando hay un discurso. Todo es un aprendizaje».
«Nunca creí que me tocaría algún día. Algunos se acercaron y nos felicitaron, Tarantino me dijo `congratulations`». Guillermo Fran, convertido en el rostro visible del triunfo en Hollywood, reunió ayer muy temprano, en el aeropuerto de Ezeiza poco después de regresar de Los Ángeles, a un grupo de periodistas en una breve conferencia de prensa. «El Oscar es un triunfo del cine argentino que se va a recordar a lo largo de los años», abundó. «En el momento que Almodóvar lo plasmó en su anuncio fue un sueño cumplido. Fue todo maravilloso desde que llegamos y las expectativas eran enormes porque sabíamos que teníamos un 20 por ciento de posibilidades».

En algún momento, reconoció al artífice de la victoria: «Sin ninguna duda, más allá del trabajo de equipo, el gran protagonista fue Juan Campanella y esperemos que se sigan haciendo estas películas de calidad y exitosas», dijo. Sin ocultar su entusiasmo, Francella, que tuvo un importante papel de reparto en «El secreto de sus ojos», continuó: «la ceremonia fue muy impactante para mí. Siempre soñé con poder estar en la entrega de premios de la Academia. Mi llegada fue rara porque no había entradas y yo me encontraba en plena filmación de Los Marziano con Ana Katz, pero justo cuando se confirmó que podía viajar, la producción lo entendió y así pude estar junto a Juan y a los productores españoles y argentinos, en total fuimos cuatro».

«Sé que mi papel fue muy distinto -siguió- de todo lo que había hecho hasta el momento pero fue un desafío que me gustó asumir y creo que lo cumplí, quizás ahora me miren de otra forma y digan, mirá Francella también puede hacer otros papeles». Sobre la forma en que logró llegarse hasta el escenario explicó: «Fui observando todo lo que ocurría a mi alrededor. Como estábamos todos separados tardamos un poco en llegar, además de traspasar a estos muchachos con transmisores, pero al fin llegamos para acompañarlo a Juan», dijo al recordar el momento de la entrega de la estatuilla. «Una cosa que me asombró», recordó ayer «fue que los americanos, a pesar de ser distintos de nosotros, también tienen cosas del argento como sacarse los zapatos porque les dolía, algunos cabeceando, en fin me dejó un montón de enseñanzas».

Ante otra pregunta, se explayó sobre las diferencias entre el Oscar y el Martín Fierro: «en el Oscar hay un silencio importante, todos se quedan hasta el final, y en el Martín Fierro, si bien lo nuestro es más natural, acá los que pierden se van, comen o hablan cuando hay un discurso, todo es un aprendizaje». (Claro, aquí quienes dicen «Congratulations» son los miembros de APTRA).

«En ese momento -agregó- me hubiese gustado tenerlo a Ricardo Darín con nosotros. Había hablado el día anterior con él y le dije que me hubiese gustado mucho caminar y divertirnos juntos y en lo personal contar con mi familia. Mi mujer, por el tema de las entradas, se tuvo que quedar en un bunker argentino».

La semana próxima llega Campanella, pero no se prevé que ofrezca rueda de prensa en Ezeiza. Según una de sus productoras, no le gustaría nada --por su timidez-- encontrarse con fans que lo esperen.

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