Francia: cooperación para envidiar

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París - «Iniciativa sin precedentes», así califica el presidente de la Comisión de Finanzas y Control presupuestario del Senado francés, Jean Arthuis, la decisión tomada al estallar la crisis financiera mundial por los titulares de ambas cámaras del Parlamento de crear un «G-24», un grupo interparlamentario de reflexión y trabajo para «esclarecer la problemática de la crisis mundial y formular propuestas tendientes a prevenir y reducir estos riesgos». Doce senadores y doce diputados, representantes de todo el arco político, trabajan desde fines de 2008 en la elaboración de propuestas de regulación, en un clima que está a años luz de la crispación que impera en la política argentina actual.

Diagnóstico

En charla con Ámbito Financiero, en su despacho del palacio senatorial ubicado en los jardines de Luxemburgo, Arthuis, ex ministro de Finanzas (1995-1997), comenta el resultado de esta experiencia aún en marcha: «Logramos establecer un diagnóstico compartido y esbozar propuestas consensuadas que trascendieran los clivajes partidarios». Tan interesante como el trabajo en sí, es el destino que tuvo.

En tres ocasiones, en vísperas de cada G-20 reunido tras la crisis (Washington, noviembre 2008, Londres, marzo 2009 y Pittsburgh, setiembre 2009), el grupo se reunió con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para presentarle sus conclusiones. «En lo esencial -dice Arthuis-, le aportamos el respaldo de un trabajo colectivo suprapartidario, en un clima en el cual se dejaron de lado las diferencias: las querellas partidarias se vuelven estériles en un contexto de mundialización como el actual y el altísimo grado de abstención en estas elecciones (regionales, del 14 y 21 de este mes) muestra que un número creciente de ciudadanos empieza a pensar que el poder político es impotente ante la crisis», explica este senador que proviene de la hoy en crisis Unión Centrista, la ex UDF creada por Valéry Giscard dEstaing y que él espera reconstruir.

Objetivos

Las propuestas de este G-24 parlamentario apuntaban a la reforma del sistema financiero internacional, en particular a reducir el riesgo sistémico y crear una arquitectura de supervisión internacional. Como resultado de esto -recapitula el senador-, «en Francia votamos un impuesto excepcional a los bonus, legislamos sobre el encuadramiento de las remuneraciones y esperamos pronto una ley de regulación financiera; también votamos disposiciones sobre las relaciones de los bancos con los paraísos fiscales y a nivel europeo se está trabajando en la creación de un Consejo de Riesgo Sistémico».

Consultado sobre si percibe un clima favorable a una mayor regulación, Arthuis manifiesta su esperanza de que «la crisis actual, con su secuela griega y las dificultades que pueden atravesar otros Estados, actúe como el electroshock necesario para ir decididamente hacia un gobierno económico europeo y un refuerzo de la autoridad política de la UE; sólo así habrá una verdadera regulación porque si los europeos actuamos como bloque lograremos pesar más eficazmente en los G-20 y en los ámbitos internacionales».

Perrogativas

Por último, Arthuis destaca una prerrogativa de su función que haría soñar a más de un representante de nuestras provincias: «Como Comisión de Finanzas nos corresponde no sólo pronunciarnos sobre el presupuesto, la regulación financiera y económica y la fiscalidad, sino que, casi tan importante como la legislación, ejercemos el control parlamentario, es decir, la prerrogativa que tenemos de poder ir a todos los ministerios y servicios para observar in situ cómo funciona la administración pública».

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