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Francia: cooperación para envidiar
Diagnóstico
En charla con Ámbito Financiero, en su despacho del palacio senatorial ubicado en los jardines de Luxemburgo, Arthuis, ex ministro de Finanzas (1995-1997), comenta el resultado de esta experiencia aún en marcha: «Logramos establecer un diagnóstico compartido y esbozar propuestas consensuadas que trascendieran los clivajes partidarios». Tan interesante como el trabajo en sí, es el destino que tuvo.
En tres ocasiones, en vísperas de cada G-20 reunido tras la crisis (Washington, noviembre 2008, Londres, marzo 2009 y Pittsburgh, setiembre 2009), el grupo se reunió con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para presentarle sus conclusiones. «En lo esencial -dice Arthuis-, le aportamos el respaldo de un trabajo colectivo suprapartidario, en un clima en el cual se dejaron de lado las diferencias: las querellas partidarias se vuelven estériles en un contexto de mundialización como el actual y el altísimo grado de abstención en estas elecciones (regionales, del 14 y 21 de este mes) muestra que un número creciente de ciudadanos empieza a pensar que el poder político es impotente ante la crisis», explica este senador que proviene de la hoy en crisis Unión Centrista, la ex UDF creada por Valéry Giscard dEstaing y que él espera reconstruir.
Objetivos
Las propuestas de este G-24 parlamentario apuntaban a la reforma del sistema financiero internacional, en particular a reducir el riesgo sistémico y crear una arquitectura de supervisión internacional. Como resultado de esto -recapitula el senador-, «en Francia votamos un impuesto excepcional a los bonus, legislamos sobre el encuadramiento de las remuneraciones y esperamos pronto una ley de regulación financiera; también votamos disposiciones sobre las relaciones de los bancos con los paraísos fiscales y a nivel europeo se está trabajando en la creación de un Consejo de Riesgo Sistémico».
Consultado sobre si percibe un clima favorable a una mayor regulación, Arthuis manifiesta su esperanza de que «la crisis actual, con su secuela griega y las dificultades que pueden atravesar otros Estados, actúe como el electroshock necesario para ir decididamente hacia un gobierno económico europeo y un refuerzo de la autoridad política de la UE; sólo así habrá una verdadera regulación porque si los europeos actuamos como bloque lograremos pesar más eficazmente en los G-20 y en los ámbitos internacionales».
Perrogativas
Por último, Arthuis destaca una prerrogativa de su función que haría soñar a más de un representante de nuestras provincias: «Como Comisión de Finanzas nos corresponde no sólo pronunciarnos sobre el presupuesto, la regulación financiera y económica y la fiscalidad, sino que, casi tan importante como la legislación, ejercemos el control parlamentario, es decir, la prerrogativa que tenemos de poder ir a todos los ministerios y servicios para observar in situ cómo funciona la administración pública».


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