- ámbito
- Edición Impresa
Francia lanzó una cacería para dar con el asesino de Toulouse
Un grupo de jóvenes estalla en llanto tras despedir los restos de las víctimas del colegio Ozar Hatorah, que serán enterrados en Israel. Investigadores presumen que el asesino filmó la matanza con una cámara colgada a su cuello.
Tras los asesinatos cometidos por un hombre armado que disparó indiscriminadamente en el colegio, las autoridades extendieron la zona en alerta antiterrorista al más alto nivel, y gran número de agentes trabajan sobre el terreno, 200 de ellos directamente en la identificación del autor de los crímenes.
El fiscal jefe de París, François Molins, responsable de la investigación desde que se clasificó el crimen como terrorista, señaló que temen un nuevo golpe del asesino, que hasta ahora ha venido atacando cada cuatro días.
«Estamos ante un individuo extremadamente determinado, con mucha sangre fría y con objetivos extremadamente definidos», afirmó el fiscal, quien indicó que ninguna pista fue abandonada en la investigación.
Los detectives atribuyen al autor del tiroteo contra la escuela judía, en la que perdieron la vida tres niños y un adulto, el asesinato de dos soldados paracaidistas en la cercana localidad de Montauban, el pasado día 15, y el de un tercer militar cuatro días antes en Toulouse, todos ellos de origen magrebí. El origen de las siete víctimas abre una pista sobre una posible motivación racista del asesino.
Pero los investigadores trabajan también con la hipótesis neonazi, tras comprobarse que los dos soldados asesinados en Montauban pertenecían al mismo regimiento que tres militares expulsados del Ejército en 2008 por haberse fotografiado con una esvástica.
Otra teoría es que se trate de un desequilibrado, por lo que entre el equipo de investigadores incluyeron a especialistas en este tipo de casos. Una hipótesis que estaría reforzada por el hecho de que el asesino pudo grabar sus acciones con una cámara atada a su pecho, según un testigo de la matanza de la escuela judía de Toulouse.
Ese elemento «tiende a confirmar el perfil psicológico del asesino», aseguró el ministro del Interior, Claude Guéant, mientras que el fiscal, más prudente, se limitó a decir que no está comprobado que llevara una cámara, aunque no lo descartó.
Mientras la búsqueda se intensifica en el terreno, los agentes también trabajan en pistas de internet. Según dejaron entrever, el asesino pudo darse cita con la primera víctima a través de un anuncio colgado por ésta para vender una moto, señaló el fiscal.
Los investigadores establecieron que en los tres hechos se repiten algunos elementos, entre ellos el uso de una misma arma -aunque en la escuela de Toulouse se empleó también una segunda de mayor calibre- y el uso de un igual modelo de moto de gran cilindrada y marca Yamaha -que los testigos identifican como negra en los dos primeros casos y blanca en el tercero-.
Además, las ocho víctimas murieron de disparos a quemarropa en la cabeza y el asesino no se desprendió en ningún momento del casco.
En paralelo, Francia intenta recuperar la calma tras la masacre de la escuela Ozar Hatorah de Toulouse y el país, que estaba enfrascado en plena campaña por las elecciones presidenciales de abril-mayo próximos, ve con temor y recelo esta tragedia.
El colegio reabrirá hoy las puertas para que los niños recuperen la rutina, pero los principales candidatos a la presidencia de Francia mantendrán suspendida la campaña electoral.
Los dos favoritos, el actual presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el socialista François Hollande, protagonizaron ayer actos institucionales de solidaridad con la comunidad judía.
Los colegios del país guardaron un minuto de silencio y Sarkozy acudió al aeropuerto parisiense de Roissy-Charles de Gaulle para despedir los cuerpos de los cuatro fallecidos ayer, que fueron trasladados a Israel, donde recibirán sepultura.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


Dejá tu comentario