11 de febrero 2016 - 00:00

Francia: quiebre socialista por la Constitución

París - La Asamblea Nacional de Francia aprobó ayer una controvertida reforma constitucional que apunta a anclar en la carta magna disposiciones de política antiterrorista, como el estado de emergencia y el retiro de la nacionalidad. La iniciativa, impulsada por el presidente François Hollande, generó una cisma en el gobernante Partido Socialista (PS).

La reforma fue aprobada por 317 votos a favor, 199 en contra y 51 abstenciones. Pasará ahora al Senado y luego a la instancia de las dos cámaras donde se requieren 3/5 de mayoría.

La iniciativa incluye la facultad de retirarles la ciudadanía francesa a terroristas condenados e incorpora a la Constitución la reglamentación del estado de excepción, actualmente vigente por ley.

El primer ministro Manuel Valls aseguró que la reforma tiene como objetivo proteger a la nación. Fue anunciada por el presidente Hollande tras los ataques terroristas que vivió París el 13 de noviembre, en los que murieron 130 personas.

En un primer momento, la propuesta iba a referirse exclusivamente a individuos que tuvieran una doble ciudadanía, de modo de que no se los empujara a no tener nacionalidad alguna al quitárseles la nacionalidad francesa.

No obstante, las voces críticas aseguraron que eso podía derivar en una estigmatización de las personas que tuvieran doble ciudadanía, con lo cual se decidió eliminar esa restricción. La formulación actual, sin embargo, abre la puerta a que los terroristas condenados no sean ciudadanos de ningún país.

"Este texto genera profundas divisiones en todas las fracciones del Parlamento", criticó el exjefe de Gobierno conservador François Fillon. El debate parece no estar cerrado.

La aprobación final de la reforma se pronostica un calvario, luego de que ayer 92 diputados socialistas votaron en contra de la iniciativa. El avance del texto en la Asamblea Nacional fue posible gracias a la derecha, que ahora en Senado pedirá rever el conjunto del texto en un sentido más represivo. Eso provocará una mayor oposición socialista.

"Al finas el Gobierno no convocará el Congreso en Versailles, no habrá algún voto", de los 3/5 exigidos como mayoría, es la opinión extendida.

Benoit Hamon, uno de los jefes de la negativa en las filas socialistas, salió a la luz: "Tengo ganas de decir al presidente de la República que el camino que lleva a la unidad nacional es el abandono de este texto".

La "oposición" de los disidentes fue fuerte y las tensiones con Hollande, que ya enfrentó resistencias en el seno del PS por su política económica y por nombrar a Valls como primer ministro, amenazan su eventual candidatura para la reelección en 2017.

Cada vez más, dirigentes y legisladores socialistas no aceptan más pasivamente que sea el candidato automático del PS y exigen primarias en la izquierda.

Poco parece servir el cambio en el gabinete para calmar los ánimos críticos con el Gobierno y renovar la base de apoyo interna. Ayer renunció el ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, quien pasará a presidir al Consejo Constitucional. Ségol`ne Royal, actual ministra de Medio Ambiente, además de expareja de Hollande, suena como sucesora.

El mandatario recibió dos rechazos fuertes, el de Martine Aubry, que hubiera calmado la disidencia de la izquierda, y el del popular Nicolas Hulot, escritor, periodista y ambientalista que dijo no a un superministerio de Medio Ambiente.

Agencias DPA, ANSA y AFP

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