La reforma se acompañará de la ratificación de una convención internacional que prohíbe crear apátridas, según los planes del Gobierno. "No figurará en el texto ninguna referencia a la doble nacionalidad", afirmó ayer el primer ministro, Manuel Valls, al presentar el proyecto en la Cámara baja.
El primer ministro anunció al mismo tiempo que Francia va a ratificar la Convención de las Naciones Unidas de 1961, que prohíbe la creación de apátridas. "Se trata de no estigmatizar a los franceses que tienen doble nacionalidad", dijo. Pero la reforma, sin mencionarlo explícitamente, abre en realidad la puerta a perder una de ellas.
El tema es objeto desde hace varias semanas de ásperas polémicas en la mayoría socialista y el conjunto de la izquierda. De hecho, la ministra de Justicia, Christiane Taubira, baluarte de la izquierda, renunció ayer a su cargo por no estar de acuerdo con el proyecto.
| Agencias AFP y EFE |


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