10 de abril 2013 - 00:00

Francisco indomable: carta a Lorenzetti por la reforma

Ricardo Lorenzetti difundió la carta enviada por Francisco. El Episcopado ya había anticipado su rechazo a la reforma judicial del PEN.  El Papa pedirá a Dios “que lo ayude en su ardua labor”.
Ricardo Lorenzetti difundió la carta enviada por Francisco. El Episcopado ya había anticipado su rechazo a la reforma judicial del PEN. El Papa pedirá a Dios “que lo ayude en su ardua labor”.
Ricardo Lorenzetti hizo crujir ayer la tregua entre la Casa Rosada y la Santa Sede. El titular de la Corte Suprema de Justicia midió los tiempos, ajustó el timming político y, apenas un día después de los anuncios de Cristina de Kirchner sobre la reforma judicial, difundió una carta del papa Francisco, fechada el 23 de marzo pasado, donde el Sumo Pontífice asegura que la hablará a Dios sobre su persona para "que lo ayude en su ardua labor".

¿Qué le contará Francisco a Dios sobre Lorenzetti?
A menos que el Santo Padre revele esa comunicación, ni el oficialismo ni la oposición tendrán acceso a ese mensaje. Sin embargo, tal vez Francisco deje trascender algo acerca de ese ejercicio de oración, como cuando destapó detalles del Cónclave secreto donde resultó el cardenal más votado para suceder a Joseph Ratzinger.

En el plano estrictamente terrenal, Lorenzetti jugó ayer una fuerte carta política. El mensaje de Francisco fue redactado el 23 de marzo y el jefe de la Corte Suprema, acusado por exégetas kirchneristas como Carlos Kunkel de tener vocación político-electoral, decidió difundirlo un día después de haber presenciado los anuncios sobre la elección directa de los integrantes del Consejo de la Magistratura, entre otras especies, ante una tribuna adversa en Balcarce 50.

Sin embargo, tampoco fue inocente la misiva del papa, Jorge Bergoglio. El líder de 1.200 millones de fieles en todo el globo terráqueo emitió ese mensaje cuando la polémica por la reforma judicial ya había detonado. Cristina de Kirchner realizó el lunes en Casa Rosada un virtual playback de los anuncios del 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa, cuando Lorenzetti fue ubicado en uno de los estrados junto a Daniel Scioli, otro de los personajes políticos cuestionados por el ultracristinismo a quien Francisco telefoneó el sábado pasado, 6 de abril, para bendecir su trabajo en medio del trágico temporal que dejó más de 60 muertos. Eso significa que en menos de 15 días, entre el 23 de marzo y el fin de semana pasado, el Santo Padre envió ánimo a dos de los principales adversarios de la Casa Rosada, Lorenzetti y Scioli. A pesar de que la Presidente viajó en dos oportunidades a La Plata, no recibió ningún llamado desde el Vaticano.

La carta del Papa que Lorenzetti ventiló ayer no fue, sin embargo, el primer pronunciamiento de la Iglesia Católica argentina en relación con el denominado paquete de seis proyectos de ley para "democratizar a la Justicia". El 6 de marzo pasado, cuando Bergoglio aún era arzobispo porteño y uno de los jefes políticos de la Conferencia Epsicopal Argentina que presidió antes de José María Arancedo, la Comisión de Justicia y Paz había fulminado las iniciativas legislativas del Poder Ejecutivo. Basta un fragmento de aquel documento episcospal para comprender la opinión explícita de la Iglesia de Bergoglio acerca de la mencionada reforma judicial: "La elección popular de los miembros del Consejo de la Magistratura es un mecanismo que parece reñido con la norma constitucional, y que en todo caso convertirá a un órgano que debe ser técnico y riguroso en escenario de luchas partidarias. La politización de los jueces es inadmisible y conspira contra la neutralidad que cabe exigir de ellos, y que se expresa en la prohibición vigente de afiliación partidaria". El tono devastador de la crítica obligó la intervención del ministro de Justicia, Julio Alak, y al día siguiente la Comisión de Justicia y Paz debió difundir una nueva y moderada versión del documento con críticas anestesiadas.

En las próximas horas, el oficialismo podría montar un nuevo y fuerte operativo contra Lorenzetti, quien deslizó que más allá del debate en el Congreso, los jueces tendrán la última palabra sobre la reforma de Cristina de Kirchner. En cuanto a la carta papal del 23 de marzo, Bergoglio inundó de luz celestial y bendiciones a los principales destinatarios de la embestida kirchnerista en el discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa. El Sumo Pontífice le comentó en su misiva a Lorenzetti que suplicará a Dios "que asista con su luz y su gracia a cuantos imparten justicia en los distintos tribunales de ese amado país", por su Argentina natal. El escrito del Papa, que llegó en respuesta a una felicitación de Lorenzetti por su designación, considera además que "administrar justicia es una de las más insignes tareas que el hombre puede ejercer... Ciertamente no es fácil y, a menudo, no faltan dificultades, riesgos o tentaciones".

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