30 de septiembre 2009 - 00:40

“Frei apoyó el golpe y a mí me exiliaron”

• Entrevista a Marco Enríquez-Ominami, el hombre que acecha al oficialismo

Marco Enríquez-Ominami habló ayer en rueda de periodistas y mantuvo diálogos por separado con ciertos diarios, entre ellos éste. En las últimas semanas, también visitaron Buenos Aires los otros dos principales postulantes, Eduardo Frei y Sebastián Piñera.
Marco Enríquez-Ominami habló ayer en rueda de periodistas y mantuvo diálogos por separado con ciertos diarios, entre ellos éste. En las últimas semanas, también visitaron Buenos Aires los otros dos principales postulantes, Eduardo Frei y Sebastián Piñera.
Admite el mote de «mediático» que le endilgan sus adversarios, pero aclara: «También soy mucho más que ello, represento una propuesta política concreta». Mediática o concreta, la candidatura de Marco Enríquez-Ominami ya rompió la lógica bialiancista en la que, merced al armado constitucional de Augusto Pinochet, se desarrollaron dos décadas de democracia en Chile. El candidato es hijo de Miguel Enríquez, uno de los fundadores de la guerrilla marxista Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), muerto por la dictadura en 1974. Desde ese punto de partida, su exilio en París, su padre adoptivo Carlos Ominami -un «barón» de la Concertación-, su identidad como hombre «de izquierda», sus 36 años, sus éxitos como realizador de TV, su página en Facebook, hoy, en el papel de candidato presidencial con posibilidades crecientes de llegar a La Moneda, Enríquez-Ominami presenta como su eventual ministro de Economía a un «conservador de derecha». El «outsider» de la política chilena pasó por Buenos Aires. En diálogo con Ámbito Financiero dejó claro que la atildada política chilena, de cara a las elecciones del 13 de diciembre, no está exenta de munición gruesa.

Periodista: La democracia chilena parece albergar consensos sobre ciertos temas casi intocables. ¿Su candidatura podría suponer un cambio de las reglas de juego?

Marco Enríquez-Ominami:
Dos cifras para situarnos. Tres mil familias ganan más que ocho millones de chilenos. El 60% de los chilenos ganan menos de u$s 400. La mitad de los niños salen de la formación básica sin saber leer. Ahora bien, que un hombre de 36 años pueda convocar a tantos chilenos es fruto del éxito de lo que ha pasado en Chile. ¡Pero las reglas de juego las vamos a respetar, cuidado con eso! Lo nuestro no es ninguna revolución. Creo en la democracia y el Estado para derrotar la pobreza, y en el mercado como herramienta. El Estado como empresario, subsidiario, observador y promotor, según lo que haga falta. Debe avanzar más lejos en ciertos temas. Por ejemplo, en el corredor bioceánico con la Argentina debe estar ahí para avalar que la obra se haga. Habiendo un excedente fiscal de más de u$s 10.000 millones, no puedo concebir que haya 1.300 niños chilenos viviendo en la calle.

P.: En la Concertación oficialista (alianza demócrata-cristiana, socialista y otros) observan que su discurso es demasiado laxo, casi aideológico.

M.E.-0.:
Obviamente que existen aproximaciones de izquierda y de derecha. La mía es de izquierda. Voté en contra de la Ley General de Educación porque no garantizaba el derecho de los chilenos. Fue la Concertación la que llegó a un acuerdo espurio para que la derecha presida Diputados y el Senado. Ellos son los que han cohabitado y han traicionado. Pero, entre un conservador de izquierda y un liberal de derecha, me quedo con el liberal de derecha.

P.: ¿Tiene en su equipo a gente de derecha?

M.E.-O.: Conocí hace tres años al empresario Paul Fontaine, que es de derecha, y coincidimos en que Chile necesita una reforma tribu-taria. Es mi coordinador económico. Resulta muy útil que un conservador sume fuerzas para plantear a los empresarios que hay que bajar impuestos a las personas. Volviendo al tema de las su-puestas contradicciones, es la propia Concertación la que tiene en su seno a militantes que fueron golpistas en 1973.

P.: ¿Se refiere a Eduardo Frei (candidato presidencial y ex presidente [1995-2000])?

M.E.-0.: Es evidente que tenemos una relación distinta con la dictadura. Yo he perdido a mi padre, un hermano y tíos. El día en que me mandaron al exilio con cinco meses, Frei regaló 100 sueldos en su empresa y su esposa obsequió sus joyas. En esa época, es la imagen más cruda que se puede dar de apoyo al golpe. Ese mismo día a mí me estaban expulsando con cinco meses de edad.

P.: Frei dijo en Buenos Aires hace dos semanas que su propio padre, Eduardo Frei Montalva (también ex presidente, muerto en 1982 tras una operación menor), fue en realidad asesinado por la dictadura, y que «las heridas nunca van a cerrar para los familiares de desaparecidos».

M.E.-O.: También dijo que no se arrepentía de regalar sueldos y joyas a la dictadura. Hace tres meses respondió que no se arrepentía de nada. Hay que ver qué expresa lo que siente.

P.: El oficialismo también afirma que el diario El Mercurio, afín a la derecha, le dio mucho aire a su candidatura.

M.E.-O.:
Es curioso porque esa crítica no se la hacen a su propio candidato. Muchos de ellos son miembros de la Fundación Paz Ciudadana, que preside el dueño de El Mercurio. La pregunta es otra. ¿Soy un candidato mediático? Sí, y también mucho más que ello. Estoy casado con una periodista (Karen Doggenweiler) y soy hijo de un periodista. Trabajé 12 años en medios. No es un delito. Represento una propuesta política concreta.

P.: Aquí se discute una reforma en los medios audiovisuales. ¿Cree necesario algo similar en Chile?

M.E.-O.:
No quiero opinar sobre una legislación que está en trámite en la Argentina. Chile tiene un déficit mayor en materia de regulación, nuestro sistema es pobrísimo, y eso tiene que ver con la democracia. Creo en más competencia.

Entrevista de Sebastián Lacunza

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