“Fue obra de otra persona”, dijo exmujer de Nisman

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 Los restos del fiscal Alberto Nisman fueron inhumados ayer en el Cementerio Israelita de La Tablada, acompañados por familiares, amigos, políticos, dirigentes de la comunidad judeoargentina e integrantes del Poder Judicial. Su exesposa, la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, fue la encargada de dar un discurso durante el último adiós a su marido, a quien destacó por "entregar todo" en la investigación por el atentado a la AMIA y aseguró: "Sabemos que esto no fue decisión tuya".

Arroyo Salgado
remarcó que la muerte "fue obra de otra persona". "Ninguno de nosotros creemos que vos hayas sido el acreedor de este final. Tenemos la certeza de que esto fue obra de otra persona. No sabemos de quién, es difícil". De esta forma, la jueza volvió a descartar la hipótesis del suicidio, tal como había deslizado a la prensa el día en que se presentó en la Fiscalía para comenzar con su declaración testimonial.

"Sé que confiás en muchos colegas, compañeros y colaboradores. Hay gente en nuestro ámbito que está dispuesta a luchar como vos lo hiciste por la verdadera respuesta. La lucha por la verdad y justicia por las 85 vidas era tu prioridad. Haremos lo mejor para poder llegar a la verdad", subrayó.

En ese marco, Arroyo Salgado se comprometió a "hacer todo lo posible" para que se haga justicia y se esclarezcan las circunstancias de la muerte del fiscal.

"Sé que vos te quedás tranquilo porque sé que vos confiás en mí y en el cuidado que yo voy a tener sobre nuestras hijas, porque las amo. No me siento sola para cuidar de ellas, protegerlas, porque tenemos una familia. Yo no puedo creer que yo esté acá y vos estés ahí, remarcó.

La jueza participó de la tradicional Mejilá, la ceremonia judía por la cual los presentes perdonan y se disculpan con el fallecido y leyó una carta que las hijas que tuvo con Nisman habían escrito para despedir a su padre.

"Como colega del derecho, sé que confiás en mí. Como magistrada tengo que pedirte perdón, porque sigo perteneciendo a este poder (judicial) y hoy siento que no sé si están trabajando como deberían trabajar. Y espero que sepas perdonar lo que se hizo y todavía no se hizo para descubrir la verdadera razón de este final", afirmó.

Poco después de las 9.45, el cortejo fúnebre que trasladó los restos de Nisman partió desde la casa velatoria de la calle O'Higgins al 2800 en el barrio porteño de Núñez rumbo al cementerio, bajo un fuerte operativo de seguridad a cargo de Policía Federal.

Los presentes aplaudieron la salida del cortejo y arrojaron flores sobre el móvil que transportaba el féretro, mientras en las inmediaciones de la casa velatoria se observaban carteles y mensajes a favor del fiscal y pedidos para que se esclarezcan las circunstancias de su muerte.

El arribo al cementerio se produjo cerca de las 11.15, con una docena de motociclistas de la Policía Federal precediendo al cortejo integrado por un automóvil que transportó las coronas, otros dos con allegados del fiscal, y un tercero donde se encontraban sus restos.

Un fuerte operativo de personal de la Policía de la provincia de Buenos Aires fue establecido a más de 200 metros de la entrada a la necrópolis, sobre la calle Montenegro, impidiendo el ingreso de personas ajenas al cortejo.

Tras una ceremonia religiosa judía de aproximadamente una hora, encabezada por el rabino Marcelo Polakoff, se procedió a la inhumación de los restos ante unas 300 personas. El féretro fue llevado hasta la tumba por familiares del extinto fiscal y el expresidente de la AMIA Guillermo Borger.

Durante el último adiós a Nisman en el cementerio también habló, en nombre de las instituciones de la comunidad judía Waldo Wolff, vicepresidente de la DAIA. "Hoy estamos tanto más lejos para encontrar justicia que el 18 de julio de 1994", día del atentado en la AMIA, sostuvo Wolff.

Al dirigirse a la familia, añadió: "Somos muchos los argentinos que vamos a recoger las banderas de su legado y que vamos a mantener en alto los aportes que él nos deja para que no se salgan con la suya los que promueven con el miedo y la maldad el silencio de los buenos".

Otro de los oradores fue el poeta Santiago Kovadloff, quien aseguró que "Nisman supo ser fiel a la tradición milenaria de vivir en el marco de la ley". "Quien cumple con la ética cumple con la ley al servicio de la Justicia. Así se comportó Nisman y se jugó la vida. Y murió en el intento de echar luz sobre una oscuridad que cae sobre todos nosotros".

Carlos Donoso Castex
recitó un poema escrito por un colega, en nombre de la familia judicial y del Ministerio Público. Entre los presentes estaban la embajadora de Israel, Dorit Shavit, junto al ministro consejero, Nati Brooks, y la agregada cultural, Dovrat Zilberstein; el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi y las diputadas opositoras Patricia Bullrich y Elisa Carrió. También asistieron los presidentes de la AMIA, Leonardo Jmelnitzky, y de la DAIA, Julio Schlosser, junto a su secretario general, Jorge Knoblovits; el empresario Adrián Werthein; el asesor del presidente del Congreso Judío Latinoamericano, Jack Terpins, y el director nacional de Jabad Lubavitch, rabino Tzvi Grünblatt. El entierro logró reunir a rabinos de diversas extracciones, como Yosi Baumgarten, de la Fundación Judaica, quien tuvo a su cargo los rituales previos a la sepultura, junto a personal y colegas de la AMIA.

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