15 de octubre 2010 - 00:00

Fuerte crítica para el avance del Estado y los sindicatos

Daniel Funes de Rioja (COPAL), Cristiano Rattazzi (FIAT) y Hugo Biolcati (SRA) integraron uno de los paneles más escuchados en el 46o Coloquio de IDEA, en Mar del Plata.
Daniel Funes de Rioja (COPAL), Cristiano Rattazzi (FIAT) y Hugo Biolcati (SRA) integraron uno de los paneles más escuchados en el 46o Coloquio de IDEA, en Mar del Plata.
Mar del Plata (enviado especial) - Fue una jornada en la que, como suele suceder, pero no con esta intensidad, los asistentes al Coloquio de IDEA se dedicaron más a charlar en el lobby bar del Sheraton Mar del Plata que a escuchar a los expositores. Quizá los temas elegidos no hayan sido atractivos, tal vez las ponencias no tuvieron el nivel esperado por los concurrentes. Lo cierto es que hubo mesas en las que podría decirse que había más gente sobre el escenario que en el inmenso salón, capaz de albergar a 900 personas.

La excepción, claramente, fue la mesa redonda que protagonizaron Cristiano Rattazzi (CEO de Fiat Argentina), Hugo Biolcati (presidente de la Sociedad Rural Argentina) y Daniel Funes de Rioja (presidente de COPAL, la cámara que agrupa a la poderosa industria alimentaria argentina). El salón lució colmado; después de todo, se recordaba el ríspido cruce que mantuvieron Biolcati y el titular de la UIA, Héctor Méndez, el año pasado, cuando el ruralista le recriminó al industrial haber dejado al campo en soledad en su lucha contra las retenciones móviles.

Esta vez, el clima fue de absoluta cordialidad, lo que prueba inequívocamente que el humor de los empresarios ha cambiado, y que están cerrando filas de cara a un año que, elecciones mediante, promete ser complicado. Y si bien el tema formal era el rol de las cámaras y organizaciones empresariales en la vida del país, los dirigentes no esquivaron cuestiones de la coyuntura.

Los tres dedicaron varios de los pasajes de su exposición a cuestionar al economista de la Universidad Torcuato Di Tella Pablo Gerchunoff, quien afirmó que la Argentina debía tener un impuesto a la tierra o retenciones, y además apoyó la distribución de utilidades entres los trabajadores de las empresas, no sin aclarar que se oponía al proyecto que en ese sentido presentó el diputado por la CGT Héctor Recalde.

De Rioja dijo que los gremios «tienen el monopolio de la fuerza, y ahora buscan llevarse puesta la propiedad de las empresas». Por su parte, Biolcati explicó que el campo puede darse el lujo de protestar «porque somos 300.000 productores y sabemos que no pueden ir a buscarnos uno por uno. En cambio, un empresario sabe que al otro día pueden clausurarle la fábrica sin motivo; están sujetos a reglas y presiones muy diferentes».

Pareció un gesto de comprensión hacia quienes hasta hace algunos meses eran poco menos que adversarios por su cercanía a un Gobierno que no había tratado bien al campo. El dirigente de la Sociedad Rural agregó, en relación con la supuesta «oligarquía» a la que había aludido Gerchunoff, que «hoy el campo es Alfredo de Angeli, no el señor Anchorena, como se imaginan algunos».

Rattazzi explicó que el problema y la degradación de la Argentina tienen ya 80 años. «Crecemos, pero en lugar de inflación cero y de acercarnos al investment grade, lo hacemos con desorden institucional y alta inflación, que es un impuesto injusto a los más necesitados. La Argentina desapareció del mapa, y por eso los empresarios estamos cada vez más participativos». En relación con el mayor involucramiento de los empresarios, Funes de Rioja recordó que habían sido convocados por la Presidente a firmar el Acuerdo del Bicentenario, pero que la UIA y el resto del Grupo de los Siete (bancos, construcción, servicios) se plantó, y dijo que sin el campo no iban ni a la esquina.

Biolcati agregó que hoy los límites que se plantean los empresarios «son más emocionales que económicos. Lo primero fue el intento por la 125; lo último, el burdo intento de defenestración de Papel Prensa. Ahí los empresarios trazamos la raya, pusimos el límite a pesar de que se nos invitó de manera coercitiva. Hoy el reto a Alfredo Coto de Néstor Kirchner en el Coloquio de 2005 es impensable».

Rattazzi pidió «un país diferente; hay voluntad de cambio porque vemos a países vecinos creciendo y creciendo bien. Queremos un país normal y serio. Hasta 2008 fue demasiado fácil ser empresario. Hoy las cosas cambiaron».

Finalmente, De Rioja admitió que «los empresarios nos quedamos atrás. El peso del sindicalismo es mucho mayor que el nuestro, pero estamos animándonos a manifestar nuestra opinión y tomamos conciencia de la necesidad de inclusión social».

Hubo un momento para el humor y la «chicana». La periodista Clara Mariño, que moderó la mesa, recordó que los empresarios habían aplaudido cada plan económico presentado en los últimos 25 años. Biolcati no pudo con su genio y dijo que Rattazzi tenía práctica en esto: «Cuando la Presidente hizo un anuncio, Cristiano aplaudió con las manos abajo: como estaba en primera fila, la Presidente lo vio aplaudir, pero sus manos quedaron ocultas por el zócalo de TN». El empresario automotor, siempre en un tono cordial y entre las risas del auditorio, respondió que él, por educación, iba a la Casa Rosada cada vez que lo invitaban, y que por la misma razón aplaudía.