Fuerte film chino abrió ayer la sección oficial

Edición Impresa

Berlín - «Cualquier efecto que permita convertir un sueño en una película es bienvenido», declaró el cineasta alemán Werner Herzog, presidente del jurado del 60° Festival de Berlín. El hombre que recorrió todo el planeta para expresar su propio universo, hecho de locura y obsesiones, se presentó ayer en Berlín con su jurado. «No creo que haya un criterio específico para determinar la calidad de un film, todo depende de la simpatía y de las emociones que despierta», declaró Herzog, quien se reservó para sí casi todas las respuestas. «Lo que me gusta de Berlín es que junto a veteranos, como este año Martin Scorsese y Roman Polanski, se da mucho espacio a los jóvenes, con tres operas primas en concurso» agregó Herzog.

Sin ser un admirador «a ultranza» de los efectos especiales, «los admiro como resultado del ingenio humano, y como ayuda a transformar los sueños de un director en una realidad cinematográfica», afirmó Herzog, antes de asegurar que sentía predilección «por esos efectos mínimos, casi invisibles, que ayudan a expresar la emoción de una escena. Asistimos a un momento de la historia del cine en el que la carrera de una película no se limita a las proyecciones en una sala oscura, sino que se extienden hasta ese espacio ignoto donde habita Internet», agregó Herzog. Evocó que nadie quería ver un film como «Aguirre, la ira de Dios» hasta que «un par de cines lo programaron en París y lo mantuvieron en cartel dos años y medio. Eso hoy no es posible porque las productoras, que generalmente recuperan el dinero invertido antes del estreno en cines, solo piensan en el mercado del DVD».

Competencia

La competencia oficial por el Oso de Oro se inició ayer con la exhibición de una película china que muestra cómo la política puede destruir el amor y la vida de las personas. «Tuan Yuan» («Juntos y separados») es el quinto largometraje de Wang Quanan, que empezó su carrera en cine como guionista y productor, antes de debutar como realizador en 1999, con «Eclipse lunar». Esta es la segunda vez que Wang visita Berlín, después de haber ganado el Oso de Oro en 1996 con «El matrimonio de Tuya», pero también su film subsiguiente, «La chica que saluda con la mano», recogió honores y aplausos internacionales, entre ellos el gran premio especial del jurado en Montreal, el año pasado.

«Juntos y separados» es la historia de dos enamorados que la política separa para siempre. Liu fue soldado en las filas nacionalistas durante la guerra civil china de 1946/1949 y se vio forzado a seguir a su ejército cuando este se refugió en la isla de Taiwán. En la China comunista, Liu dejó a su mujer, Qiao, con su hijo de pocos meses, al que nunca conoció, pero por la ruptura total de las comunicaciones entre las dos partes en conflicto, se ven forzados a rehacer sus vidas con otras parejas. Con la apertura de las relaciones, Liu, ya viudo, tratará de reunirse con su amor pero todos los esfuerzos de la pareja serán vanos por el paso de los años, la oposición de los hijos y las trabas burocráticas. Film de una tristeza infinita, en «Juntos y separados» se destacó la actuación de tres veteranos: Lisa Lu, de 82 años, gran estrella del cine antes y después de Mao; Ling Feng, de 72, cantante popular taiwanés que fue de los primeros en volver a China continental, y Xu Caigen, de 76, en el papel del marido abnegado de Qiao, capaz de renunciar a su esposa para que esta sea por fin feliz con su primer amor.

Agencia ANSA

Dejá tu comentario