El exceso de dólares que hay en el mercado local, que aprecia el peso y afecta la competitividad cambiaria de algunos sectores, se profundizó en estos días con dos colocaciones de deuda en menos de una semana. Ayer, las reservas del Banco Central saltaron más de u$s1.000 millones por el ingreso de divisas que generó la demanda del bono atado a la tasa de política monetaria.
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El incremento fue ayer de u$s1.115 millones y el stock del Banco Central trepó a u$s45.873 millones, el nivel más alto de todo junio. Según informó la oficina de prensa del organismo, fue por efecto del ingreso de u$s1.000 millones que llegaron desde el exterior por la colocación total realizada días atrás del título público en moneda nacional, que el Tesoro emitió por $ 75.000 M. Con todo, se trata de dinero que se mantiene depositado en el sistema financiero y aún no fue volcado al mercado cambiario. Sucede que los depósitos bancarios son contabilizados dentro de lo que el BCRA denomina "reservas brutas".
Con las colocaciones de deuda, el Gobierno se asegura recursos frescos para completar su programa financiero. Pero debe lidiar al mismo tiempo con el atraso cambiario que suele generar el exceso de dólares. El lunes, en una última emisión, captó otros u$s2.750 millones. Pero esta vez lo hizo con títulos en dólares a 100 años de plazo, que colocó a fondos del exterior.
Los inversores del exterior, interesados desde siempre en aprovechar las altas tasas en pesos que da la Argentina (en un contexto global de bajos rendimientos), se ubican entre los principales compradores de los títulos argentinos. Y, precisamente, el bono atado a la tasa de política monetaria pudo ser suscripto mediante Euroclear, que es uno de los mayores sistemas de compensación y liquidación de valores financieros del mundo. Algo que no sucede con las Lebac, porque el propio BCRA resolvió añadir la restricción el año pasado para limitar el ingreso de capitales especulativos. Los inversores tienen, con los títulos del Tesoro, con esto una vía para sacar provecho de las tasa.
En el Banco Central hay funcionarios que suelen subestimar los efectos de estos flujos de billetes sobre el mercado. Según el vicepresidente del organismo, Lucas Llach, "usar flujos para pensar el tipo de cambio no existe en la literatura" desde hace ya muchas décadas. "La moneda es un activo y así debe pensarse. Su valor hoy tiene que ser su valor futuro descontado por la tasa de interés", escribió recientemente en la red social Twitter. Sin embargo, desde hace tiempo nadie en el mercado subestima estos flujos. Las mesas de cambio de los bancos vieron la mayor evidencia de sus efectos en cada abril de los años recientes, cuando por cuestiones normativas y estacionales el ingreso de dólares de la cosecha gruesa planchó el tipo de cambio.
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