La operación contra las milicias kurdas en la zona fronteriza desató la ira de Al Asad. Estados Unidos respaldó el ataque de Ankara.
Estambul - Turquía y grupos rebeldes sirios aliados lanzaron ayer una ofensiva militar terrestre contra un bastión kurdo en el norte de Siria, causando la muerte de al menos 21 civiles y desatando la furia del dictador Bashar al Asad, quien calificó el ataque como "una brutal agresión".
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"Si Dios quiere, terminaremos pronto esta operación", declaró el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante un acto partidario en la ciudad de Bursa.
Poco antes el primer ministro, Binali Yildirim, había anunciado, triunfante, que sus tropas y milicianos del Ejército Libre de Siria (ELS) -el primer grupo armado que se levantó contra Al Asad en 2011- lograron entrar a la Afrín, un bastión de las fuerzas kurdo-sirias Unidades de Protección del Pueblo (YPG) en el noroeste del país vecino.
Las milicias kurdas desminteron al Gobierno turco y aseguraron que sus hombres siguen en control de la ciudad.
Hacía días que se rumoreaba que Turquía volvería a invadir Siria y lanzaría un ataque masivo contra las fuerzas kurdo-sirias que, desde hace meses, ganan terreno en la frontera con Turquía, en su exitosa ofensiva contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI), la cual es respaldada por Estados Unidos.
Ayer, el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, dijo que Ankara había informado a Washington del ataque y estimó que las preocupaciones de seguridad turcas eran "legítimas". "Turquía fue sincero. Nos advirtieron antes de lanzar el ataque aéreo, nos dijeron que lo harían en consultas con nosotros, y ahora estamos trabajando en el camino a seguir con el Ministerio de Relaciones Exteriores", comentó.
El Gobierno turco acusa a las YPG de ser el brazo sirio del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) de Turquía, una organización considerada como "terrorista" por Ankara y sus aliados occidentales, y que lleva a cabo desde hace 30 años una rebelión armada en el sureste del país.
"La brutal agresión turca contra la ciudad siria de Afrín no se puede disociar de la política del régimen turco desde el primer día de la crisis siria, que se basó principalmente en el apoyo al terrorismo y a las organizaciones terroristas bajo distintos nombres", sentenció, por su parte, el dictador sirio Bashar al Asad, en un comunicado.
Francia instó a Ankara a poner fin a su ofensiva y pidió una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU ante la escalada militar en Siria.
Al menos 21 civiles, entre ellos cinco menores de edad, y seis milicianos kurdos murieron entre los bombardeos del sábado y los combates de ayer, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Esta escalada podría dificultar aún más la nueva ronda de negociaciones de paz que convocó el miércoles pasado el mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. Gobierno y oposición deben reunirse en Siria el jueves y viernes de esta semana.
En tanto, las fuerzas de seguridad turcas impidieron ayer la celebración de dos manifestaciones contra la ofensiva.
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