Fulminante despido por corrupción de un ministro que Dilma heredó de Lula

Edición Impresa

Los indicios de irregularidades en la poderosa cartera de Transportes que comandaba Alfredo Nascimento eran abrumadores. Al despedirlo, Rousseff da un paso decisivo y riesgoso, porque el partido de centroderecha del funcionario posee una bancada de 42 diputados y 6 senadores que suman para el oficialismo. Nascimento era un hombre clave para las tareas de infraestructura de cara al Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016. Es el segundo funcionario de alto rango del Gobierno de Rousseff que se aleja por causas de corrupción. Del anterior, Antonio Palocci, jefe de Gabinete, a la presidenta le costó desprenderse. Une a ambos despedidos el haber formado parte del entramado que ideó Luiz Inácio Lula da Silva para dejarle a su sucesora.



San Pablo - El ministro de Transportes de Brasil, Alfredo Nascimento, se vio forzado a presentar su renuncia ayer al cargo luego de una serie de denuncias de corrupción y de haber perdido el respaldo político de la presidenta Dilma Rousseff, en un dato político que evidencia que la actual mandataria es menos tolerante al respecto que su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.

Nascimento, presidente del centroderechista Partido de la República (PR), aliado del Gobierno, estaba en el cargo desde el mandato de Lula y dijo que se someterá a una investigación de los órganos de control sobre denuncias de sobrefacturaciones y pedidos de sobornos a empresas contratistas.

El ministerio es clave para las obras de infraestructura de cara al Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

Se trata del segundo ministro que renuncia por un escándalo en los siete meses de Gobierno de Rousseff, luego de la caída, en mayo, de Antonio Palocci, jefe de Gabinete, quien era cuestionado por tráfico de influencias y quien también tenía antecedentes por corrupción durante el Gobierno de Lula.

Nascimento pertenece al PR, que integra la amplia coalición de Gobierno, y tenía el cargo de ministro desde hace cinco años y medio.

Firmeza

El factor común entre Palocci y Nascimento es que ambos formaron parte de la arquitectura diseñada por Lula para el Gobierno de Rousseff.

«La presidenta actuó en forma firme, rápida y eficiente. Primero sacó a la cúpula del ministerio, le dio un voto de confianza al ministro para defenderse, pero como eso no se hizo, Dilma Rousseff le aceptó la renuncia», dijo el jefe del bloque de diputados del Partido de los Trabajadores (PT), Humberto Costa.

Costa afirmó que el Partido de la República reivindica el Ministerio de Transportes «como parte de los acuerdos para formar parte de la base oficialista». Tiene en su haber 42 diputados y 6 senadores, hombres necesarios para Rousseff, cuya bancada propia, del Partido de los Trabajadores, es minoritaria en ambas cámaras.

Fuentes del Gobierno informaron que Paulo Passos, secretario ejecutivo del ministerio, podría asumir en forma interina, pero la prensa apuesta al nombre más carismático del PR, el llamado rey de la soja y exgobernador de Mato Grosso, Blairo Maggi, hoy senador oficialista.

La situación de Nascimento se agravó en los últimos días.

A las denuncias de la revista Veja relativas a sobrefacturación y cobro de sobornos a empresas contratistas del Estado, se sumó la investigación que abrió el Ministerio Público por enriquecimiento ilícito de familiares del ahora exministro.

Los fiscales comenzaron a investigar los contratos de la empresa Forma, del arquitecto Gustavo Morais Pereira, hijo del exministro, ante la sospecha de irregularidades dado que su patrimonio creció el 86.500 por ciento en los últimos años.

Forma suscribió varios contratos con organismos públicos, entre ellos uno en 2007 con la marina mercante, organismo dependiente del Ministerio de Transportes, que por entonces era comandado por su padre.

Las sospechas sobre presunto enriquecimiento ilícito del hijo de Nascimento conocidas ayer se suman a las acusaciones por presuntas sobrefacturaciones y sobornos en licitaciones del Ministerio, que habían sido publicadas el fin de semana.

Según la revista Veja, el dinero recaudado ilegalmente era girado, en parte, al PR, agrupación surgida en 2005 tras la disolución del Partido Liberal, cuyos dirigentes fueron denunciados por otra red de corrupción conocida como «Mensalao», la red de recaudación ilegal de campaña montada por el PT que puso en jaque al Gobierno de Lula y que consistía en coimear a bancadas legislativas opositoras.

El lunes, la presidenta Rousseff avaló la salida de cuatro asesores directos de Nascimento y del director del Departamento Nacional de Infraestructura (DNIT) y Valec, empresa de ferrocarriles, ambas subordinadas al ministro Nascimento.

Rousseff determinó la suspensión de los contratos firmados por la DNIT y el Valec.

Planes

El Ministerio de Transportes es una de las carteras que reciben más recursos para el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), principal plan de obras públicas del Gobierno, que fue iniciado en la gestión de Lula da Silva.

Rousseff, que comandó el PAC siendo ministra de Lula, retomó la propuesta y planea desembolsar cientos de miles de millones en carreteras, puertos, viviendas, refinerías de petróleo hasta el fin de su Gobierno en 2014.

El legislador opositor Duarte Nogueira dijo ayer que el Gobierno Rousseff se ha caracterizado por tener «ministros que se enriquecen», y recordó a Palocci, que renunció a su cargo también acusado de vínculos sospechosos con grandes empresas.

Palocci, figura del PT ante el mercado financiero, cobró cerca de 10 millones de dólares por brindar asesoramiento a compañías privadas en los últimos cuatro años, incluso cuando era jefe de campaña de Rousseff, y su caída originó una grave crisis en el Gobierno.

El jefe del bloque del partido de Nascimento en la Cámara de Diputados, Lincoln Portela, afirmó que el partido reivindicará mantener el control del Ministerio de Transportes.

«Hay grupos que quieren el ministerio, pero nosotros tenemos cuadros para mantener la cartera dentro del Partido de la República», afirmó al canal GloboNews.

Otros dirigentes del PR se quejaron por la falta de apoyo político que Rousseff le dio a Nascimento. «Creo que el ministro no merecía esto, no probaron nada en su contra. El ministro fue siempre fiel a Lula», dijo el diputado Luciano Castro.

Agencia ANSA y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario