2 de abril 2009 - 00:00

Funeral que abrazó a Kirchner y Cobos

Julio Cobos cargó, a las 7.27, el féretro de Raúl Alfonsín hasta el Salón Azul del Congreso.
Julio Cobos cargó, a las 7.27, el féretro de Raúl Alfonsín hasta el Salón Azul del Congreso.
Daba la impresión de que estaba rezando. En silencio, mirando el cuerpo de Raúl Alfonsín durante unos cinco minutos, con sus manos entrelazadas y manso como pocas veces se lo puede observar, Néstor Kirchner asistió al funeral de Estado del ex presidente radical y hasta se abrazó con Julio Cobos. La mística política que se vivió ayer en el velorio del caudillo radical estuvo marcada por un desfile incesante de miles de personas que obligó a dejar abiertas las puertas del Congreso toda la noche.
El cortejo fúnebre que trasladó el féretro de Alfonsín desde una casa velatoria hasta la sede del Poder Legislativo arribó a las 7.27. En ese momento, Cobos y el peronista Eduardo Fellner cargaron el cajón hasta el Salón Azul, en su calidad de jefes de la Cámara de Senadores y de Diputados, con la ayuda de los Granaderos. Frente al Parlamento, las banderas rojas y blancas de la UCR evocaban los tiempos de Gobierno radical, mientras una cola que se extendía más de cuatro cuadras sobre la avenida Callao avanzaba lentamente para que miles de personas pudieran acceder al féretro.
Kirchner esperó que anocheciera y llegó cerca de las 19 por la avenida Rivadavia, acompañado por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y por el jefe de Gabinete, Sergio Massa. Fue recibido por el presidente provisional del Senado, José Pampuro, y por el jefe de los diputados oficialistas, Agustín Rossi. A esa hora, según estimaciones de la Cámara alta, más de 40.000 personas habían ingresado al Congreso para despedir a Alfonsín.
El esposo de Cristina de Kirchner llevó las condolencias de la Presidente, pero exigió que se despejara el Salón Azul y que
se bloqueara el acceso mientras duraba su visita para impedir cualquier manifestación de repudio hacia su figura. Si el ex kirchnerista Felipe Solá había sido abucheado la noche del fallecimiento del ex presidente, a Kirchner no le esperaba un afectuoso recibimiento del público.
Sólo los radicales Hipólito Solari Yrigoyen, Enrique Nosiglia y Marcelo Stubrin, que llegó a abrazar a Kirchner, tuvieron la posibilidad de permanecer en el Salón Azul junto con el jefe del PJ, quien se ubicó al lado del gobernador mendocino, Celso Jaque, y cerca de la ministra de la Producción, Débora Giorgi, del senador Miguel Pichetto y del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
El encuentro de Kirchner con Cobos llegó después de despedir por última vez a Alfonsín y se produjo en el Salón Gris del Senado. El ex presidente conversaba con Ricardo Alfonsín, custodiado por Massa, Jaque y Randazzo cuando el vicepresidente tomó la iniciativa y se acercó. «Hola Néstor, ¿cómo estás? Gracias por estar acá», fue el approach vicepresidencial. En ese momento, la rivalidad política, la lucha intestina con el campo de por medio, las acusaciones de traición y de conspiraciones desestabilizadoras desaparecieron. «Julio no podía faltar», retrucó Kirchner.
Cobos le relató a Kirchner cómo fueron los últimos momentos de vida de Alfonsín, rodeado por su familia y cómo había puesto a disposición el Senado para el velatorio. «El martes ya sabíamos que la situación era irreversible. Incluso me llamó la atención que mi hijo Agustín se haya venido de San Luis, él siempre intuye los momentos clave, hasta estuvo en el Congreso el día de la votación sobre retenciones móviles», recordó el vicepresidente ante la mirada gélida de Kirchner, quien hubiese preferido no escuchar la anécdota de aquel día, en el que estuvo a punto de dejar el poder junto a la Presidente.
Antes de abandonar el Congreso, Kirchner aseguró que Alfonsín «fue un verdadero ejemplo» para los dirigentes y militantes y recordó que cuando asumió la presidencia, en 2003, el líder radical le dijo: «A vos te van a atacar los mismos sectores conservadores que me atacaron a mí».
«Alfonsín decía lo que pensaba, era un militante político que defendía con fuerza sus ideas, y para aquellos que desde chicos nos dedicamos a la política, Alfonsín fue un verdadero ejemplo», agregó Kirchner tras saludar a los familiares al pasar por la capilla ardiente del Salón Azul del Congreso.
Kirchner recordó haber «conversado muchas veces con Alfonsín» y consideró que hubo sectores que fueron «demasiado impiadosos» con el ex presidente. «Valoramos mucho el Juicio a las Juntas Militares; aunque tuve mis asperezas con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, temas que después hablamos con gran nivel de afecto, porque Alfonsín es un gran dirigente», añadió.
Una multitud de dirigentes políticos había desfilado antes frente a los restos de Alfonsín. José Luis Manzano, Roberto Lavagna y el obispo Justo Laguna estuvieron entre los primeros en llegar. Los siguieron los ex presidentes Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Carlos Menem. Pero también estuvieron en el Congreso el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, y los ex mandatarios de Brasil José Sarney y Fernando Henrique Cardoso, y de Uruguay Julio María Sanguinetti. Mauricio Macri, su vicejefa, Gabriela Michetti, y Horacio Rodríguez Larreta; los jueces de la Corte Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay y Juan Carlos Maqueda, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, el ex jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra; Antonio Cafiero, Elisa Carrió, Graciela Fernández Meijide, Ricardo López Murphy; el ex canciller de Alfonsín Dante Caputo y los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli, y de Salta, Juan Urtubey, también estuvieron presentes.

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