Guillermo Moreno inauguró la grilla de anotados a presidir el PJ -y lo hizo al llamar, además, a una afiliación masiva- pero la irrupción de Urtubey y Capitanich perfila una riña gruesa y fiera: una interna "de verdad" entre un gobernador y un ex que aún controla su provincia pero, sobre todo, entre un cacique que propone un PJ Macri friendly y otro que levanta la tesis de guerrear con el PRO.
El peronismo fuera del poder se prepara para discutir las futuras jefaturas del PJ a partir de una agenda donde reina un no-peronista: Macri. El perfil del PJ que viene se define, entonces, por la postura de cada sector frente al gobierno del PRO. Urtubey fue el gobernador peronista que más amabilidades dedicó a Macri y pulseó, de hecho, para estar sentado a su lado en la conferencia que el presidente, recién electo, dio en Olivos luego de recibir a los gobernadores.
Antes ordenó a sus legisladores que bajen a la Asamblea Legislativa donde juró Macri y a la que faltaron los K en protesta por la cautelar macrista para que el mandato de Cristina de Kirchner se declare concluido la medianoche del 9 de diciembre, episodio que exageradamente el kirchnerismo hard consideró un microputch. En otros capítulos, vía su hermano Rodolfo, senador y Kosiner objetó medidas macristas, pero siempre caminó por la vereda de la "gobernabilidad", del peronismo "civilizado" y con la teoría de encarnar el poscristinismo. La juntada con Sergio Massa y Diego Bossio en Pinamar fue otra captura de una secuencia que pretende ser una película.
Capitanich, enfrente, tiene el guiño de La Cámpora, el aval de Cristina y hasta armó un staff de campaña para su candidatura partidaria. Una carta que mandó a circular el viernes entre militantes y afiliados sobre la situación del PJ y la nota que difundió ayer con un enfoque duro sobre la gestión de Macri -que definió como una "matriz autoritaria" por, entre otras medidas, los DNU- lo definen como un manifiesto antimacrista.
Otra discusión
Son dos perfiles bien definidos y antagónicos que, de fondo, discuten otra cosa: en el imaginario presidir el PJ construye al nuevo jefe y lo perfila para ser, en el lejanísimo 2019, el presidencial peronista. Si es eso lo que está en juego son entendibles los temores de que una interna "de verdad" termine en escándalo, judicializada, sin ganadores claros y con más daño que beneficio para los participantes y para el PJ.
Otros elementos se agregan a la trama. Ayer, Poliarquía difundió una encuentra donde la gestión de Macri tiene un 71% de aprobación y la imagen positiva del presidente es del 64%. En paralelo, según el sondeo, el respaldo a Cristina cayó a 33 puntos y Daniel Scioli es, en el universo del PJ/FpV, la figura que mejor rankea. El exgobernador y ex- presidencial llevó a nivel de Guinnes el concepto de Dick Morris de la campaña permanente: su road movie político continúa, quizá sólo por inercia, y ayer lo llevó a Lomas de Zamora para verse con Martín Insaurralde, el intendente más visible del G10 que incorporó a Verónica Magario, de La Matanza, que se movía dentro del esquema del PJ que preside su (aún) jefe, Fernando Espinoza.
El sondeo muestra a María Eugenia Vidal mejor que Macri y a Sergio Massa como el no macrista más taquillero, apenas dos puntos menos que Macri (62), pero con menos negativa que el Presidente: 12 contra 18.
Si esa numerología es válida como registro, a Urtubey -que tiene un 33% de positiva y el 43% de desconocimiento- le redituaría andar cerca de Macri, pero la batalla peronista es chica (más allá de su padrón de 3, 2 millones de afiliados), interna y cerrada porque no votan independientes y no afiliados, según establece la Carta Orgánica para autoridades partidarias.
Unidades
Los avances de Macri generan, además, más incomodidad dentro del universo peronista. El decreto que aumentó un 167% la coparticipación para Capital (ver aparte) generó reacciones en las provincias y engorda los argumentos de los peronistas anti-Macri que citan, además, los fondos extra que envió a Vidal en la provincia.
Mientras corre el almanaque abundan, en pleno enero, las sentadas para discutir cuestiones del partido, afiliaciones y formatos, como la que convocó ayer Julio Pereyra y atrajo a gobernadores y ex intendentes y sindicalistas. En esas charlas late un pedido urgente: un acuerdo de unidad para evitar una interna imprevisible y de altísimo riesgo. En el Congreso, los híper K, arden por otros asuntos: "Andan discutiendo temas del partido mientras Macri está destruyendo lo que hicimos estos años" se quejan en el bloque que preside Héctor Recalde.
| Pablo Ibáñez |


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