Luego de que el viernes se confirmara que el ADN encontrado en el cable que fue usado para asfixiar a Leonela Aguirre, una niña violada y ahorcada en marzo en la ciudad chubutense de Puerto Madryn, se corresponde con el de un adolescente de 15 años que figura como sospechoso del crimen, decenas de personas de esa ciudad se acercaron a los tribunales donde estaba detenido el joven, prendieron fuego a cubiertas, se enfrentaron con la Policía y realizaron pintadas que pedían venganza.
Además de la prueba de ADN, una huella dactilar fue hallada en la bolsa de náilon que cubría la cabeza de la víctima que también coincide con la del mismo chico, quien por su edad no puede ser imputado en el expediente y se debe definir si queda bajo tutela de sus padres o es enviado a un instituto.
El fiscal Báez explicó a la prensa que «el material de ADN es de un perfil masculino, perfectamente definido, que fue comparado en forma concluyente con el perfil de varios sospechosos.
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