9 de julio 2010 - 00:00

Galliani: bellos dibujos con férrea disciplina

Los dibujos de «Norturno» son bellos rostros femeninos, que por algún elemento o situación se convierten en inquietantes.
Los dibujos de «Norturno» son bellos rostros femeninos, que por algún elemento o situación se convierten en inquietantes.
Omar Galliani (1954, Reggio Emilia, Italia), figura relevante del movimiento Anacronista de principios de los 80, artistas que abordaban temas de la cultura clásica y se inspiraban en modelos del pasado, especialmente de la figura humana de manera paródica e irónica, expone por primera vez en Buenos Aires en el Centro Cultural Borges.

Artista de vastísimo currículum, ha participado en tres ediciones de la Bienal de Venecia, en la de San Pablo y en la XII de Paris, y expuesto en importantes museos de Londres, Roma, Frankfurt, Berlín, Japón , China y Estados Unidos.

En 2005 , en el ámbito de la muestra «Gran Dibujo Italiano», realizada en la Biblioteca Real de Turín, expuso un grafito sobre madera de álamo de 5x6 ms en confrontación con el «Rostro del Angel» de Leonardo, dibujo preparatorio para la «Virgen de las Rocas».

«Nocturno», patrocinada por Industrias Culturales Argentina y curada por Máximo Scaringella, remite al imaginario onírico del artista. Es una instalación en las paredes de la sala con la ayuda de un grupo de estudiantes del IUNA, con la técnica del «spolvero», estarcido, un sistema de calco para pasar el dibujo al muro con una muñequilla cargada con polvo de carbón que se pasa por un papel de calco agujereado siguiendo el contorno del dibujo copiado, técnica iniciada a mediados del siglo XIV.

Esta obra nació en las noches de hoteles lejanos, ni en su estudio ni en su casa, porque según la visión del artista, «el dibujo es un viaje» y Nocturno es un pasaje de ida, las obras que más amo las he dibujado de noche». Escribe poéticamente sobre su obra: «quiero un dibujo que vea dentro de las venas de las hojas, quiero un dibujo que habite los músculos del cielo, quiero un dibujo que multiplique los dones, quiero un dibujo que me lleve lejos, quiero un dibujo que fermente los sueños.»

Palabras que nos hacen viajar por los bellos rostros femeninos, pero que por algún elemento o situación se convierten en inquietantes. Madonas sensuales y de carácter erótico que seducen y fascinan, pero belleza, ya se sabe, que resultará efímera. La obra de Galliani podría calificarse como neo-simbolista: establece dualidades, comparaciones, opuestos, en un espacio no definido y que permite divagar por lo real y por lo aparente. Rostros serenos, armónicos, delicados, etéreos por el sutil trazo, el uso del claroscuro, un ojo abierto, otro cerrado, la mirada exterior y la introspección.

En uno de los textos del catálogo, «Comparaciones en blanco y negro», el museólogo y crítico de arte Mauricio Vanni, señala que «el viaje interior como pretexto para hacer visible lo que es imperceptible para el ojo humano, el medio pictórico casi fantástico y no real, a menudo en negro, es una meditación acerca de la realidad metafísica entre la verdad y la ficción».

Dibujos reveladores de una ética y respeto por la tradición de esta férrea disciplina a la que la contemporaneidad y su tecnología intentan desplazar pero en vano porque siempre habrá un artista capaz de «llevarnos lejos», que nos lleve a bucear por nuestra interioridad y, por qué no, a soñar, aun en este mundo en el que se reivindica la banalidad y en arte se desprecia la belleza.

Clausura el 25 de Julio.

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