20 de julio 2015 - 00:00

Ganó sin sobrarle nada

Lucas Albertengo lucha con Gastón Aguirre. El delantero marcó el  único tanto del partido.
Lucas Albertengo lucha con Gastón Aguirre. El delantero marcó el único tanto del partido.
Independiente ganó su segundo partido consecutivo, esta vez en cancha de Temperley, sin jugar bien y sin sobrarle nada, pero fue más que un timorato equipo celeste que no casi no remató al arco.

En un flojo primer tiempo, Temperley e Independiente se repartieron el dominio de la pelota y la lucha se centró en la mitad de la cancha, sin muchas situaciones de gol.

Independiente armó un esquema de dos líneas de cuatro con Matías Pisano como volante por derecha y Emiliano Papa por izquierda, tratando de acompañar a un movedizo Martín Benítez y un estático Lucas Albertengo, que a pesar de ello tuvo la situación más clara exigiendo una gran atajada de Crivelli.

Temperley trató de cuidar la pelota cuando la tuvo y eso lo hizo previsible en ataque, donde Javier Grbec perdió siempre con Aguilera y Cuesta y Esparza con su movilidad fue el único que inquietó ante la floja marca de Toledo.

Lo cierto es que Temperley no pateó al arco en todos los 45 minutos y se conformó con merodear el área rival.

El segundo tiempo había empezado igual, pero a los 9 minutos Martín Benítez desbordó por derecha a Bojanich y mandó un centro perfecto a la cabeza de Albertengo, que definió muy bien y puso el 1 a 0.

El partido no mejoró demasiado con el gol, porque aunque Ricardo Rezza hizo entrar a Brandán y Vilchez para acompañar a un solitario Grbec, el equipo no creó situaciones en ataque, salvo un cabezazo de Vilchez que tapó Diego Rodríguez, pero le cobraron posición adelantada mal.

Independiente terminó defendiéndose, en su campo, ante un rival sin ideas, que nunca lo preocupó seriamente. Empieza a remontar en la tabla, aunque tiene que mejorar mucho si quiere entreverarse con los que pelean el campeonato. Tiempo tiene y jugadores también, pero debe mejorar mucho.

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