13 de mayo 2010 - 00:00

Garfield: lindos dibujos y buen humor para chicos

El nuevo film de Garfield es un pasatiempo de historia remanida, pero visualmente agradable, con lindos dibujos, efectos tridimensionales, y sólo dura 73 minutos.
El nuevo film de Garfield es un pasatiempo de historia remanida, pero visualmente agradable, con lindos dibujos, efectos tridimensionales, y sólo dura 73 minutos.
«Garfield y el Escuadrón de las Mascotas» (Garfields Pet Force, 2009, EE.UU.-Corea del Sur, dobl. al español). Dir.: M.A. Dippé y L. Wonjae. Guión: J. Davis. Animación.

La historia es remanida, con una sola variante y un enredo. Por enésima vez, una persona histérica quiere conquistar el mundo y hay que salvarlo. Esa persona tiene un arma poderosísima, que un científico distraído dejó a su alcance. Los superhéroes han sido rápidamente controlados. Por suerte el jefe de los superhéroes logra escapar, y en tiempo récord puede armar otro grupo. El resto no es silencio, sino golpes, carreras, lucha contra un monstruo metálico que destruye edificios a su paso, pim, pam, pum, toda esa pavada entretenida.

La variante es que la persona histérica, ambiciosa y dañina que quiere conquistar el mundo es una mujer, o algo por el estilo. El enredo, es que esto empieza en el mundo irreal de las historietas que lee el gatito amigo de Garfield, y la amenaza se cierne ahora sobre el mundo de los dibujitos animados, Toontolandia, donde ellos viven. Ciudad Sonrisa está a punto de volverse Zombiepolis, porque la loca esa convierte a todos en zombies a la americana.

En concreto, el equipo suplente armado en tiempo récord son los amigos de Garfield, incluyendo al perro que vive dando lambetazos. Les basta recibir un suero, y enseguida les crecen los músculos y la mandíbula. ¿Y el gordo haragán? Sigue comiendo panchos lo más pancho en la reposera, hasta que definitivamente se siente involucrado en el problema («involucrado» es la palabra que repiten varios personajes a efectos de moraleja, en vez de «comprometido», que parece muy gastada).

Lo bueno es que todo eso resulta visualmente agradable, con lindos dibujos, efectos tridimensionales bien efectivos, mucho colorido, casitas que parecen inspiradas en juegos de madera o troquelados de cartulina, y personajes listos para tener su réplica en los negocios de comida rápida. No sólo los protagónicos, sino varios que, en manos de la histérica, recuerdan a esos muñecos de cuerpo intercambiable. Lo bueno, también, es que todo esto dura sólo 73 minutos y el humor es exclusivamente para niños (el único chiste para grandes es involuntario, cuando alguien dice «un gato puede marcar la diferencia»).

Responsables, Mark A.Z. Dippé, surgido del departamento de fx de Dreamworks, y Wonjae Lee, venido de Corea con un montón más de coreanos que ocupan casi todos los créditos finales.

P.S.

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