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Garré contra PRO por la seguridad en hospitales
El hospital Santojanni con fuerte custodia policial tras la irrupción de un grupo de barras bravas que llegó armado hasta la sala de partos.
Una pelea grave, si terminara desanudando cuestiones políticas entremezcladas con las demandas de protección de los vecinos. Los cruces fueron porque no hubo agentes de seguridad que pudieran detener a un grupo de violentos que irrumpió en el centro de salud y hasta ingresó con armas en la sala de partos. El Gobierno porteño tenía allí, según fuentes del Ministerio de Seguridad, 13 custodios de empresas privadas, los cuales no tienen las mismas atribuciones y responsabilidades que un policía.
El relato ayer del presidente de la asociación de médicos del hospital sobre lo sucedido sonó desesperante.
Durante la jornada los entredichos corrieron por cuenta de la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, la vicejefa de la Ciudad, María Eugenia Vidal, y el titular de la nueva Subsecretaría de Prevención del Delito de la Capital, Martín Borrelli.
El miércoles, en una pelea entre hinchas de Nueva Chicago, un joven que se identificaría con los barras «Los Perales» fue asesinado, mientras que del grupo rival, «Las Antenas», otro hincha, Aldo Barralda, ingresó acuchillado al Santojanni de la calle Pilar en el barrio porteño de Liniers, que linda con Mataderos. Un grupo de barras ingresó entonces por la noche al hospital con la intención de atacar a Barralda, a quien acusan de la muerte del joven.
Ayer, ante las cámaras de TV y micrófonos de radio, Marcelo Struminger, de la Asociación de Médicos del Santojanni, contó el dramático momento que vivieron los profesionales y pacientes dentro del hospital. Dijo, además, que son frecuentes los hechos de violencia y apuntó a la medida del Gobierno nacional, que el año pasado decidió retirar la seguridad de los centros de salud porteños.
Armas
Struminger aseguró que el grupo de la facción «Los Perales» corrió por los pasillos a Aldo Barralda, jefe de la barra «Las Antenas», se arrojaron objetos e ingresaron a distintas salas. «Llegaron a correrlo a la sala de partos y allí se esgrimieron armas de fuego y armas blancas contra el personal de seguridad y un administrativo para tratar de establecer dónde estaba alojado», contó el profesional.
«La ciudadanía y los agentes de salud deben ser protegidos. La guardia del hospital hoy está vacía porque los pacientes no vienen. Nadie quiere venir a atenderse para terminar agredido», siguió el médico, y evaluó que «la desgracia no fue mayor de casualidad».
Barralda se encontraba anoche en terapia intensiva y los profesionales no lograron precisar si tuvo nuevas heridas dentro del hospital como consecuencia de la persecución.
«No sólo hay barras bravas, también sujetos violentos de todo tipo. Esto lo anticipamos desde abril del año pasado, cuando nos dejaron sin custodia policial. Hubo apuñalamientos previos y eso parece que tampoco importó. En este hospital sólo hay vigilancia privada y no es suficiente», expresó Struminger. Aludió de esa manera a la disposición de Garré en aquel momento, pero más tarde la ministra sostuvo que no había sido de esa manera y que primero fue Mauricio Macri quien decidió, por decreto, dejar de pagar adicionales a la Federal para custodia de edificios públicos de la Ciudad.
«La responsabilidad, por ley, de la seguridad de la Capital es del Gobierno nacional», afirmó Borrelli ayer como parte de la discusión mediática entre las administraciones.
Garré dijo que el reclamo por seguridad en hospitales de la Ciudad de Buenos Aires debe dirigirse «a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires». Replicó, tanto al médico como a la vicejefa de Macri, Vidal, quien culpó a la Nación al sostener que lo ocurrido «es un delito de competencia de la Policía Federal».
Garré dijo «compartir» la preocupación de los médicos pero expresó que «en realidad debe dirigirla a las autoridades de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires porque tienen una policía que ya supera los 2.000 efectivos y está previéndose que alcance 3.000 efectivos en diciembre».
La ministra explicó que «la custodia de los edificios de la Ciudad es obvia e indiscutible, y le corresponde a una policía de la Ciudad que fue creada, entre otras cosas, con esta modalidad».
De todos modos, en medio de los incidentes terminó interviniendo Gendarmería y luego la Federal montó un fuerte operativo de custodia en el hospital.
«Sería tan absurdo como que nosotros pidiéramos a la Metropolitana que los edificios del Gobierno nacional, por estar en la Ciudad de Buenos Aires, nos lo custodiara esa fuerza», explicó la titular de Seguridad y respaldó la decisión adoptada en abril del año pasado.
Para Vidal, «éste es un delito de competencia de la Policía Federal en una zona a la que la Policía Metropolitana todavía no ha llegado». La vice dijo que la Ciudad «puso guardias de seguridad privada a partir del retiro de la Policía Federal el año pasado de todos los hospitales públicos».
Pero aclaró que «ni un guardia de seguridad privada, ni siquiera un policía de cualquier fuerza, hubiera podido impedir que esa cantidad de gente haya entrado violentamente a la guardia del hospital».
Por su parte, Garré recordó que hubo convenios firmados entre el Gobierno nacional y el porteño por los cuales hasta febrero del año pasado la Policía Federal había destinado 500 efectivos para edificios de la Ciudad y que ese acuerdo terminó cuando Macri firmó, en febrero de 2011, un decreto a través del cual «denuncia estos convenios y dice que, como la Policía Metropolitana está en plena expansión tanto en recursos humanos como en el ámbito de actuación, no era necesario mantener esos 500 efectivos de la Policía Federal».
Borrelli reprochó en cambio que «tenemos cuatro comunas donde allí sí está la Policía Metropolitana, pero en el resto de la Ciudad tienen que hacerse cargo el Gobierno nacional o las fuerzas de seguridad. Vamos a ir creciendo todos los años una comuna, pero pareciera que no hay tal planificación en el Gobierno nacional».


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