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Siendo este el último comentario sobre gasíferas comenzamos por el final, su resultado neto. Perdiendo $123.917.079 en los primeros nueve meses del año, es la que muestra la mayor negatividad en doce meses, al quedar $261 millones abajo de los favorables $137 millones previos. Acá vale una aclaración, ahora no cuenta con los $407 millones que le reconocía en 2015 el Estado compensando los perjuicios que le venía induciendo con el congelamiento de las tarifas. Si excluimos este aporte, el año pasado hubiéramos hablado de algo así como una perdida final en torno a los $128,5 millones, lo que sugiere una merma de apenas 4% año/año. Como sea es claro que la situación para ella y para el sector sigue siendo mala y que las mejoras tarifarias, con sus marchas y contramarchas (entre el 5 y 7 de diciembre tendremos nuevas audiencias y con posterioridad el Energas establecerá las tarifas y mecanismos de ajustes para el 2017, un año teñido por lo electoral) han sido insuficientes.
Pasando a Gas Natural Ban, arranca con un bruto de $442,5 millones, 251% mayor al de doce meses antes, fruto del 127% de aumento en los ingresos y 115% en los costos. Merced a esto el resultado operativo resulta 38 por ciento menor al de antes, si bien queda adverso en $127 millones como resultado especialmente del 66% de incremento en los gastos de comercialización (aquí las claves fueron ítems que no controla: impuestos, tasas y contribuciones, +127% a $118 millones y en segundo lugar servicios y suministros para terceros, +78% a $115 millones).
Lo financiero -golpeado por la disparada de los intereses sobre deudas, +326% a $171 millones- le lleva luego $61 millones, cuando un año antes le aportaba $11 millones, quedando con un "pre-tax" de $188 millones en contra, que merced al aporte del Estado consigna el neto de más arriba.
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