Geithner también a cargo de salvataje automotor de EE.UU.

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Washington - El presidente estadounidense, Barack Obama, designó ayer a su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, para que dirija personalmente la reestructuración de la industria automovilística, que sigue al borde de la quiebra a pesar de la ayuda del Estado.
La Casa Blanca desistió de designar un administrador federal único para supervisar la recuperación de los fabricantes con ayuda estatal, como se había pensado hasta ahora.
Geithner contará con la ayuda del consejero económico de la Casa Blanca, Lawrence Summers.
El secretario del Tesoro, que ya está en actividad para sacar la economía estadounidense de su peor situación desde los años treinta, estará a cargo de un equipo de especialistas provenientes de diversas dependencias gubernamentales (Economía, Trabajo, Transporte, Comercio, Energía).
El anuncio de un «equipo Geithner» se produjo en vísperas de un día crucial para GM y Chrysler, que a fines de 2008 recibieron un total de u$s 17.400 millones, u$s 4.000 millones para Chrysler y el resto para GM. Por su parte, Ford rehusó toda ayuda, afirmando que podría recuperarse solo. La Casa Blanca espera que GM y Chrysler den cuenta hoy de los avances alcanzados luego de recibida la ayuda en diciembre, y que justifiquen el uso de las sumas adelantadas, previo a una rendición de cuentas más exhaustiva exigida a más tardar para el 31 de marzo.
Si no logran convencer de la pertinencia de sus planes, las sumas ya entregadas deberán ser devueltas y los u$s 7.000 millones adicionales prometidos serán anulados, dejando escaso margen para otra cosa que no sea colocarse bajo la protección de la ley de quiebras tanto para GM como para Chrysler.
Ambas automotrices ultimaron ayer los detalles de sus planes iniciales de reestructuración, que presentarán hoy ante el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, tras saber que una Comisión Presidencial supervisará el rescate del sector. El consejo de administración de General Motors tenía previsto ayer mantener una conferencia telefónica para revisar el plan de reestructuración que la empresa tiene que presentar a las autoridades federales.
Pero la compañía seguía embarcada en dos negociaciones paralelas. Por un lado, con el sindicato United Auto Workers (UAW) para intentar conseguir concesiones de los representantes de los trabajadores que permitan reducir sus costos, especialmente en el capítulo de las obligaciones sanitarias que tiene con sus empleados. Por el otro, está discutiendo con los tenedores de bonos para rebajar en miles de millones de dólares la carga financiera. La automotriz tiene una deuda de u$s 27.500 millones.
En tanto, desde la Casa Blanca, el consejero presidencial David Axelrod recordó la necesidad de reformas «sustanciales» y exhortó a realizar «concesiones» a todos los actores implicados, luego de un breve bloqueo constatado durante el fin de semana en las negociaciones entre GM y el sindicato del automóvil (UAW).
Agencias EFE y AFP

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