13 de noviembre 2015 - 00:00

Gendarmería y Fuerzas Armadas evaluarán avión de vigilancia

 La Gendarmería Nacional y las Fuerzas Armadas evaluarán las características y performance de un avión para tareas de vigilancia a gran altura. La aeronave G-520 Egrett de origen alemán es un desarrollo de la fábrica Grob Aircraft, la misma que vendió 10 aparatos de entrenamiento TP-120 a la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) destinados a la formación de pilotos en el Curso Básico Conjunto de Aviador Militar (CBCAM).

Es la primera vez que el Egrett G 520, fabricado íntegramente en material compuesto, aparece en la región. En vuelo desde Alemania pasó por Brasil y Paraguay y, tras visitar la Argentina seguirá rumbo a Uruguay y Chile. Llegó el martes pasado a Córdoba junto a un avión entrenador TP 120 similar a los que adquirió el Gobierno para la formación de los aviadores criollos pero con cabina más moderna, el instrumental es de representación digital. Ambos aterrizaron en la pista de la Escuela de Aviación Militar. Hoy las autoridades de la Gendarmería y sus colegas de las fuerzas armadas los inspeccionarán en la plataforma militar del Aeroparque Jorge Newbery y el sábado habrá vuelos de prueba en la Base Aérea El Palomar.

Los gendarmes pintan como los más interesados en esta plataforma que permite la observación electrónica a gran altura, tiene el récord para aparatos a turbohélice; 53.573 pies (16.329 metros) característica que lo faculta para abarcar un radio muy amplio de cobertura y vigilancia sin ser detectado. Se lo mira como el complemento ideal para conducir las operaciones en la lucha contra el narcotráfico.

La semana pasada el Gobierno redobló la apuesta para la vigilancia y el control del espacio, firmó un nuevo contrato por más de 1.000 millones de pesos con el Invap para la fabricación de una nueva serie de 6 radares tridimensionales de largo alcance para la Fuerza Aérea.

La capacidad de carga útil del G-520 Egrett en 12 compartimientos es dekg de equipo, puede alojar cámaras y variados ingenios electrónicos para la obtención de inteligencia.

A los uniformados les interesa la configuración de reconocimiento, los marinos apreciaron en la primera presentación hecha en Córdoba el gran alcance, más de 3.500 kilómetros. "Ideal para la vigilancia y control pesquero del Atlántico sur", dijeron entusiasmados. La aeronave tiene una tripulación de un piloto más el operador de los equipos de observación, sensores de inteligencia en la jerga militar.

La empresa alemana llegó a esta versión a partir de un diseño que se hizo para la investigación de la estratósfera. Despierta curiosidad la dimensión de las alas, 33 metros de envergadura, aspecto que remite al mítico avión espía U-2 que los Estados Unidos usaron durante la Guerra Fría.

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