Miembros del Gobierno dejaron trascender que Rousseff se declaró "indignada" ante el Proceso de Investigación Criminal (PIC), abierto por la Procuraduría Federal de Brasilia contra Lula da Silva.
Para la Procuraduría es preciso iniciar una investigación ante las sospechas de que el exmandatario incurrió en tráfico de influencias a favor de Odebrecht, la mayor empresa constructora brasileña.
Las gestiones de Lula en el exterior a favor de la compañía no son algo distinto a lo que hacen "reyes, príncipes, presidentes y expresidentes en defensa de empresas y intereses nacionales", sostuvo Rousseff. Mientras en otros países los buenos oficios de sus gobernantes son tomados como algo plausible "en Brasil dicen que eso es un crimen", señaló ante sus ministros en el Palacio del Planalto.
Esta fue la primera reacción de alto perfil de Dilma sobre la situación de Lula, un silencio que el expresidente le reprochó en encuentros privados que trascendieron a la prensa. En los mismos, acusaba a su sucesora de estar "inerte" ante las denuncias de corrupción que sacuden a su Gobierno y que lo afectan también a él, dificultando sus intenciones de regresar al poder en las elecciones de octubre de 2018.
Los dichos de Rousseff se filtraron luego de finalizada la reunión de gabinete realizada el lunes en la que se abordó la crisis política que jaquea a su Gobierno. Además, para contrarrestar los rumores de su distanciamiento con su antecesor, saludó a Lula por el Día del Amigo a través de Twitter.
Por su parte los abogados del expresidente requirieron la suspensión de la investigación aduciendo que sólo se basa en artículos periodísticos y fue implementado por un procurador subrogante, al cual denunciaron ante la auditoría del Ministerio Público.
| Agencia ANSA y Ámbito Financiero |


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