7 de marzo 2012 - 00:00

Giro: ahora kelpers admiten discutir vuelos de Aerolíneas

Nigel Haywood
Nigel Haywood
El gobernador de las islas Malvinas, el inglés Nigel Haywood, se mostró ayer dispuesto a discutir una modificación del esquema de vuelos desde la Argentina hacia Puerto Argentino. La expresión modifica el rechazo que había manifestado la semana pasada cuando el Gobierno anunció que renegociará el permiso para una escala en Río Gallegos para vuelos de LAN desde Punta Arenas hacia las islas. «Todavía estamos abiertos a recibir a los argentinos que deseen visitarnos, siempre que no sea con fines políticos», señaló en un diálogo que mantuvo por radio Mitre. «Lo primero que hay que construir es la confianza con la Argentina. Nos gustaría tener buenos lazos con toda Latinoamérica. Pero en este contexto es muy difícil», agregó. En un pasaje de la charla se escuchó lo siguiente:

Periodista: ¿Cómo ve el conflicto entre la Argentina y el Reino Unido?

Nigel Haywood
: Lo que tenemos en el momento es una retórica de la Argentina que no ayuda a la relación. Esperamos una actitud más pacífica del Gobierno argentino en el futuro.

P.: ¿No fue inoportuna la visita del príncipe William en este contexto?

N.H.:
La de William fue una visita de rutina al Ejército, no fue inoportuna.

P.: ¿Los dos Gobiernos usan las Malvinas para desviar la atención de los problemas internos?

N.H.:
No puedo hablar por la Argentina. La mayor parte de las preguntas que se hacen por Malvinas es porque la temperatura la subió la Argentina. En Gran Bretaña no tiene nada que ver con la política interna la defensa de la soberanía. En cambio, la Argentina deconstruye y desconoce la historia de las islas Malvinas. Nosotros no podemos dejar pasar el desafío del Gobierno argentino.

P.: En la Argentina hubo quejas por el envío de un destructor.

N.H
.: Se actualizó la seguridad, que es la misma de 1983. Es como una computadora que se actualizó.

P.: ¿Qué piensa de los tres vuelos semanales que propuso la Argentina?

N.H.:
Cualquier propuesta será de gran importancia para el Gobierno de las Malvinas. Pero no conocemos los detalles. LAN Chile nos da buenas conexiones con América Latina por el momento. Ahora, estamos dispuestos a retomar los vuelos chárteres para intercambio comercial que la Argentina suspendió.

P.: ¿Qué perjuicio concreto generó la prohibición de ingreso de los barcos con bandera de las Malvinas en la región?

N.H.:
Obviamente fue decepcionante que una bandera legal fuera deslegitimizada. Nuestros vecinos quieren bloquear la isla con este hecho simbólico. En términos prácticos, eso sí, no es un gran problema.

P.: Antes de la guerra había contactos de las Malvinas con YPF y otras empresas. ¿Sería conveniente retomar esos vínculos?

N.H.: Primero hay que reconstruir la confianza. Si la Argentina sigue prohibiendo los barcos, es muy difícil. No es un momento para ver una atracción para retomar esos lazos con la Argentina, no tengo muchas esperanzas.

P.: ¿Cuál es el sentimiento general de los kelpers hacia la Argentina?

N.H.: Muchos isleños tuvieron experiencias con argentinos antes del conflicto, tenemos muchos argentinos que nos visitan y que vivieron. Nos pone felices ver a los argentinos aquí que no vienen a discutir ni a pelear por política. Tuvimos dos maratones y hubo presencia argentina. Hasta ganó un argentino y eso nos pone contentos.

Ayer se conoció también una carta de Roger Edwards, miembro de la Asamblea Legislativa de las islas, que se atribuye la representación de los habitantes de las Malvinas, en la que se queja desde el título: «¿No nos escucha nadie a nosotros, los isleños de Malvinas?». El texto que se conoció en el diario londinense The Guardian dice que los isleños «no son población implantada», y defiende el derecho a la «autodeterminación» de los kelpers. «No es verdad que el Reino Unido expulsó población civil en 1833. La gente expulsada era de una guarnición militar ilegal que había llegado tres meses antes. La población civil de las islas, que tuvo permiso de Gran Bretaña para vivir ahí, fue invitada a quedarse. Todos, excepto dos, se quedaron con sus parejas», dijo Edwards.

«No somos una colonia de Gran Bretaña, somos un territorio de ultramar británico por elección, que es algo totalmente diferente. No estamos gobernados por el Reino Unido, contamos con un Gobierno propio, a excepción de temas de Defensa y Asuntos de Exterior. Elegimos a nuestros miembros de la Asamblea Legislativa», explicó.

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