11 de julio 2012 - 00:00

Giro: chavistas se piropean con la jerarquía católica

El titular de la Conferencia Episcopal, Diego Patrón, y el vicepresidente, Elías Jaua, no ocultaron ayer la buena sintonía tras el encuentro mantenido en Caracas.
El titular de la Conferencia Episcopal, Diego Patrón, y el vicepresidente, Elías Jaua, no ocultaron ayer la buena sintonía tras el encuentro mantenido en Caracas.
Caracas - En un giro que rompe una dinámica de años, altos funcionarios del Gobierno de Hugo Chávez y de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se reunieron ayer en Caracas con el propósito de poner punto final a los desencuentros y restablecer el «respeto político y personal».

«Hemos venido a expresar nuestra intención, más allá de los desacuerdos que ha habido entre ambos instituciones a lo largo de estos 13 años (de Chávez como presidente), de restablecer un clima de respeto institucional y también de respeto político y personal», afirmó el vicepresidente del Ejecutivo, Elías Jaua, tras la reunión.

El presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón, añadió en la conferencia de prensa conjunta con Jaua que efectivamente la reunión se enmarcó en «la búsqueda de una relación que sea muy respetuosa y que vaya siempre por los canales institucionales». Durante la comparecencia ante los periodistas, Padrón usó el teléfono de Jaua para conversar con Chávez y se lo escuchó saludarlo y comprometerse a reunirse próximamente con el jefe del Estado. «Quiero agradecer públicamente la gentileza del presidente en llamar en este momento para ratificar lo dicho por el vicepresidente en relación a buscar una relación respetuosa por los canales institucionales. El que llamara significa que le da mucha importancia a este encuentro», añadió el prelado.

Jaua señaló que la intención del Gobierno es alcanzar con la jerarquía católica la misma «comunicación y armonía» que, subrayó, mantienen las autoridades gubernamentales «con la comunidad cristiana católica», de la cual es miembro.

Casi la totalidad del pueblo venezolano «es cristiano y la mayoría es católica y apoya al Gobierno», remarcó Jaua y añadió que, por ello, «sólo pido comprensión y respeto por parte de las autoridades de su Iglesia Católica».

«Esperamos que esta relación se siga normalizando» y «una de las cosas que hemos planteado mutuamente es la necesidad de cuidar este nuevo canal institucional que hemos abierto» y «la garantía» de que no volverá a dañarse porque «cada quien debe ocupar el rol que le corresponde en la sociedad», alertó Jaua.

«Nosotros respetamos a todos quienes respetan la decisión del pueblo venezolano, que de manera democrática y pacífica apoya el proyecto bolivariano socialista» y «así como reconocemos y respetamos a quienes no comparten ese proyecto, exigimos igual respeto para esa gran mayoría del pueblo venezolano», insistió.

Aunque los choques de palabra son intermitentes desde el inicio de la gestión de Chávez, en febrero de 1999, la relación amenazó con la virtual ruptura hace dos años.

En julio de 2010 Chávez llamó «cavernícolas» a los prelados luego de que la CEV respaldara al cardenal Jorge Urosa, quien acusó al presidente de violar la Constitución y pretender instaurar una «dictadura comunista» escudándose en llevar al país hacia el «socialismo del siglo XXI».

Chávez anunció entonces que dedicaría su vida a criticar a Urosa y ordenó que se revise un convenio que data de 1964 mediante el cual el Estado venezolano le concedió privilegios a la Iglesia Católica por sobre otras religiones, y compromete recursos estatales para financiar obras sociales y también proyectos educativos católicos.

El asunto finalmente no pasó a mayores y el pasado 27 de abril el Gobierno entregó cerca de u$s 294 millones a una red de colegios católicos que atiende a casi medio millar de estudiantes.

A su vez, altos representantes de la Iglesia Católica apoyaron el frustrado golpe de Estado de abril de 2002, lo que atizó más las arengas de Chávez.

Agencias EFE y DPA, y Ámbito Financiero