1 de octubre 2009 - 00:00

Giro clave de Irán para quebrar eje EE.UU.-Rusia y eludir sanciones

Mahmud Ahmadineyad habla el martes con los medios locales delante de un cuadro del líder espiritual de Irán, Alí Jamenei.
Mahmud Ahmadineyad habla el martes con los medios locales delante de un cuadro del líder espiritual de Irán, Alí Jamenei.
Ginebra y Teherán - En vísperas de la apertura de negociaciones en Ginebra entre las grandes potencias y el régimen iraní para abordar su temible desarrollo nuclear, el presidente ultraislamista Mahmud Ahmadineyad procuró cambiar el eje del debate al proponer que el enriquecimiento de uranio que requieran sus centrales atómicas sea producido en un tercer país, lo que podría disminuir las preocupaciones internacionales.

«Uno de los temas en la agenda de estas negociaciones es saber cómo podemos conseguir combustible para nuestro reactor de Teherán», afirmó. «Como ya dije en Nueva York, necesitamos uranio enriquecido al 19,75%. Lo hemos dicho y proponemos comprarlo a quienquiera que esté dispuesto a vendérnoslo. Estamos dispuestos a suministrar uranio enriquecido al 3,5% y podrán enriquecerlo más y entregárnoslo al 19,75%», explicó el mandatario.

La iniciativa iraní debe leerse a la luz del juego de posturas en el seno del denominado «cinco más uno», que componen los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia) y Alemania.

En las últimas semanas, y ante el conocimiento de que Irán está construyendo otra planta de enriquecimiento de uranio en la localidad sagrada de Qom, Rusia cambió su postura y coincidió con la Casa Blanca en cuanto a la necesidad de implementar sanciones inmediatas a la teocracia fundamentalista. El giro de Moscú, que siempre mantuvo canales de diálogo con Teherán, extremó el aislamiento de Ahmadineyad, un mandatario todavía golpeado por la forma en la que renovó su cargo, en elecciones acusadas de fraudulentas.

Ante este escenario, Ahmadineyad parece retomar una antigua propuesta rusa de ofrecer su tecnología y territorio para enriquecer uranio y, de tal modo, aventar la sospecha de que procura en realidad construir la bomba atómica y no generar energía como afirma la teocracia.

Durante una cena privada la semana pasada en Nueva York, el presidente iraní explicó, en presencia de expertos en materia de no proliferación, que su país buscaba adquirir uranio enriquecido al 20% para un reactor de investigación médica.

Irán informó hace varios meses a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que deseaba comprar uranio enriquecido en dicho porcentaje, pero no obtuvo respuesta.

Los negociadores del «cinco más uno» se reunirán por la mañana con el iraní Said Jalili, en la primera reunión que mantienen en Suiza desde julio de 2008.

La exigencia del grupo es que Teherán ofrezca garantías concretas, con posibilidad de inspecciones internacionales, de que su plan tiene objetivos energéticos.

El viernes se informó la existencia de la citada segunda planta de enriquecimiento de uranio, por un comunicado formal del régimen a la AIEA, la agencia de la ONU que controla el desarrollo atómico.

Uso militar

Lo que desencadenó una oleada de reacciones internacionales fue el hecho de que la planta está adaptada, según expertos, para la utilización militar. Desde que llegó a la presidencia, Barack Obama, convencido de que la política de sanciones es ineficaz, tendió a Irán la mano del diálogo. Y, para apoyar esa nueva política, Obama se esforzó en obtener un respaldo de Rusia.

Misiles

La demostración de fuerza del Gobierno iraní, que realizó el lunes ensayos de misiles de largo alcance, capaces de llegar a Israel, avivó las reacciones.

Todo ello hizo que los países occidentales, incluido Estados Unidos, volvieran a amenazar con nuevas sanciones en caso de fracaso de la reunión de Ginebra. La jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, se sumó a las presiones advirtiendo a Irán que «tiene una opción: cumplir sus obligaciones internacionales» autorizando las inspecciones de la AIEA o bien, «un aumento del aislamiento y de la presión internacional».

Irán trató de calmar los ánimos el martes, afirmando que está dispuesto a autorizar una visita de la AIEA a su nueva planta nuclear. La agencia, que hasta ahora no ha podido llegar a la conclusión de que Irán tiene un programa nuclear militar, hizo saber que ese país se puso «del lado equivocado de la ley» al declarar demasiado tarde su segunda planta.

Agencias DPA, Reuters y AFP

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