3 de septiembre 2014 - 00:00

Giro: ex militar a su casa

La Corte Suprema de Justicia fijó ayer un nuevo criterio y concedió la prisión domiciliaria a un exmilitar condenado a perpetuidad, mientras que analizará "caso por caso" los pedidos que, en ese sentido, formulan los condenados por cuestiones de salud que se encuentran en cárceles comunes.

El pedido fue concedido a Roque Pappalardo, condenado a prisión perpetua por su responsabilidad en el asesinato de un abogado de Olavarría en 1977, marca la nueva modalidad de la Corte para los sentenciados por delitos de lesa humanidad. Se trata de los reclamos por cuestiones de salud de los detenidos, algunos de los cuales superan los 80 años y se encuentran alojados en cárceles comunes, de acuerdo al criterio que hasta el momento venía sosteniendo la Corte.

Pappalardo, que fue condenado por el crimen del abogado Carlos Moreno en Tandil durante la represión clandestina de las guerrillas, tenía prisión domiciliaria concedida por la Cámara Federal de Casación Penal, pero la fiscalía general había reclamado que fuera nuevamente alojado en un establecimiento dependiente del Servicio Penitenciario Federal.

El fallo por el cual se concedió la prisión domiciliaria a Pappalardo fue firmado por los jueces Ricardo Lorenzetti, presidente; Elena Higton de Nolasco; Juan Carlos Maqueda y Enrique Petracci.

En septiembre de 2013, la Cámara de Casación había ratificado las condenas por el crimen de Moreno, uno de los casos más resonantes de la represión en el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires.

Pappalardo venía cumpliendo la prisión domiciliaria concedida por Casación y la Corte decidió ahora mantenerlo en esa situación, al rechazar el recurso extraordinario que había planteado la fiscalía general para que fuera nuevamente alojado en un establecimiento dependiente del Servicio Penitenciario Federal. En su reunión de acuerdo de ayer la Corte evaluó que por su estado de salud debía permanecer en su domicilio, y anticipó que revisará caso por caso los planteos de represores longevos y con trastornos de salud que pongan en riesgo sus vidas. Pappalardo, un excoronel del Ejército, atraviesa un gravísimo cuadro de salud por una afección cardíaca y corre riesgo de muerte si no recibe cuidados que, en prisión, difícilmente le puedan dedicar.

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