Giro peligroso del BCRA: inyectó $ 21.000 millones

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• EN JUNIO HUBO MAYOR FINANCIAMIENTO AL TESORO, MÁS COMPRA DE DÓLARES Y MENOR ABSORCIÓN VÍA LETRAS Y NOTAS

 Tras varios meses de fuerte disminución de la cantidad de dinero que circula en la economía, junio marcó un verdadero punto de inflexión en la política monetaria que venía llevando adelante el Banco Central. El mes pasado terminó con una significativa expansión, lo que se reflejó en un incremento superior a los $ 21.000 millones de la base monetaria, la cifra por lejos más elevada de lo que va del año. La cifra que podría incluso aumentar levemente cuando se contabilice el último día del mes (se habrían emitido más pesos para financiar al Tesoro).

La entidad que preside Juan Carlos Fábrega venía llevando adelante una política contractiva, que consistió desde principios de año básicamente en retirar dinero del mercado junto con una suba de las tasas de interés. Así se buscó contener la presión cambiaria y también bajar la inflación. Ambos objetivos se consiguieron al menos parcialmente, lo que permitió salir de la crisis de enero pasado.

Sin embargo, la contracara es una importante caída de la actividad económica. Las presiones que llegaron desde el Ministerio de Economía hicieron que el Central disminuyera marginalmente las tasas de las Lebac, desde el 29% hasta el 27%. Se trató, de todas formas, de una reducción poco significativa luego del fuerte salto que había aplicado a principios de año.

La contracción que venía llevando adelante el Central, de todas, empieza a encontrar sus límites. La base monetaria ya estaba mostrando subas interanuales cercanas al 17%, lo que representa un ajuste sustancial si se considera que la inflación supera el 35%. Por lo tanto, ya el mes pasado se observó una mayor relajación en el manejo monetario, que estaría marcando la norma de lo que se viene en el segundo semestre.

En resumen, las principales causas que llevaron al mayor incremento de la cantidad de dinero en lo que va del año son las siguientes.

Financiación del Tesoro: tal como adelantó este diario el viernes, la autoridad monetaria incrementó significativamente la asistencia al Gobierno para tapar baches fiscales, utilizando las utilidades conseguidas a fuerza del aumento del tipo de cambio. Hasta el 27 de junio habían sido poco más de $ 12.000 millones, una cifra que superó con amplitud los $ 10.000 millones volcados en marzo. Esta tendencia se acentuará aún más en la segunda parte de 2014, especialmente en el último trimestre que es cuando más se resienten las cuentas públicas.

Compra de dólares: como se aceleró la intervención del Central en el mercado cambiario, la contracara son los pesos emitidos para incrementar las reservas. El aliciente de esta transacción es que al menos los pesos que se largan al mercado tienen una cobertura (al menos parcial) con los dólares que el BCRA compra en el mercado cambiario. En total se adquirieron poco más de u$s 700 millones, lo que representó una expansión algo mayor a los 5.500 millones de pesos, una cifra que está incluso por debajo de los niveles de abril y mayo.

Menor emisión de bonos: el mes pasado, el Central fue mucho menos agresivo en las licitaciones de Lebac y Nobac. Sólo absorbió por esa vía $ 1.300 millones. De todas formas, el balance del primer semestre finalizó con una colocación de nueva deuda por nada menos que $ 59.000 millones, cuando en todo 2013 esa cifra apenas había llegado a los $ 4.000 millones.

Todo indica que este panorama de una mayor relajación de la política monetaria se mantendrá durante el segundo semestre. Por lo pronto, la base monetaria presenta ahora un incremento interanual de sólo un 20% y se estima que terminaría el año aumentando no menos del 25%, pudiendo llegar al 30%. Por lo tanto, cabe esperar que haya una mayor expansión de pesos vía financiación al Tesoro, y también debido a una política algo más laxa en relación con la colocación de nuevos títulos. Está por verse aún cuáles serán las consecuencias de este cambio gradual de enfoque. Por ahora no parece haber mayores consecuencias desde el punto de vista cambiario o inflacionario. Pero la "prueba de fuego" llegará probablemente a fin de año, cuando se suelen producir importantes saltos en el tipo de cambio. Ese peligro continúa latente, sobre todo si el Gobierno no consigue acceder a nuevo financiamiento internacional en los próximos meses, lo que le permitiría hacerse de dólares frescos para la etapa final del Gobierno de Cristina.

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