23 de agosto 2016 - 00:00

¿Giro? Trump habla ahora de una solución “justa” para los inmigrantes

El candidato republicano, azuzado por un partido que teme sufrir una derrota catastrófica en noviembre, pasó a ofrecer “humanidad” cuando antes sólo prometía muros y deportaciones masivas.

CUESTIÓN DE SUPERVIVENCIA. Contra la pared en las encuestas, Donald Trump intenta mostrarse más “presidencial”, lo que incluye moderar algunas de sus posturas más revulsivas.
CUESTIÓN DE SUPERVIVENCIA. Contra la pared en las encuestas, Donald Trump intenta mostrarse más “presidencial”, lo que incluye moderar algunas de sus posturas más revulsivas.
Washington - "No, no estoy oscilando en inmigración", dijo ayer Donald Trump tras un fin de semana de especulaciones sobre la posibilidad de que dé marcha atrás en su anunciada intención de deportar a los 11 millones de indocumentados que hay en Estados Unidos si llega a la Casa Blanca tras las elecciones de noviembre.

Pero pese a esa frase, pronunciada en una entrevista matutina con Fox News, el controvertido multimillonario neoyorquino no despejó la duda de si él y su equipo van a acometer cambios en las duras medidas antiinmigración que propuso hasta ahora. Unas promesas que incluyen la construcción de un muro en la frontera con México, que además deberá pagar el Gobierno de ese país, y la creación de una fuerza especial de deportación para mandar a todos los inmigrantes sin papeles de vuelta a sus países de origen, una operación de dudosa viabilidad fáctica y de graves pesados económicos para Estados Unidos.

En la misma entrevista, Trump aseguró que hay que encontrar una solución "firme" pero "justa y humana" para ellos.

"Estamos hablando de personas. Tenemos que ser muy firmes. Tenemos que ser muy, muy duros cuando la gente llega ilegalmente. Pero tenemos un montón de gente que quiere venir legalmente y no es justo para ellos. Y estamos trabajando con un montón de gente de la comunidad hispana para intentar obtener y proponer una respuesta", dijo.

El ostensible cambio de tono de Trump dio inicio a una semana en la que el candidato del Partido Republicano centrará sus mensajes en la inmigración y llegaron después de una reunión con líderes hispanos de todo el país que el fin de semana despertó la controversia sobre sus intenciones en este asunto, un tema en el que había basado su campaña con un discurso duro y reaccionario.

Fuentes presentes en ese encuentro, celebrado en la famosa Torre Trump de Nueva York, aseguraron a la cadena de televisión en español Univisión que el magnate anticipó la presentación esta semana de un plan para regularizar a millones de inmigrantes sin papeles, una idea ajena a los planes anteriores de lisa y llana deportación.

Una de las presentes en la reunión fue Helen Aguirre Ferré, portavoz para asuntos hispanos del Comité Nacional Republicano, quien ayer fue poco precisa al respecto en declaraciones a CNN.

Nacida en Miami de familia nicaragüense, la semana pasada fue la protagonista del primero de los videos que el partido lanzó en el marco de una campaña para captar el voto de un sector al que Trump atacó e insultó desde que anunció su intención de meterse en la carrera hacia la Casa Blanca. Aguirre Ferré asumió el cargo después de que dimitiera la anterior titular, Ruth Guerra, por sentirse "incómoda" defendiendo a Trump.

Cerca de 24 millones de personas de origen hispano, el 11% del padrón electoral, podrán votar el 8 de noviembre, una cifra histórica. Con sus excesos -llamó violadores y narcotraficantes a los mexicanos indocumentados, por caso-, Trump carece prácticamente de apoyo entre ellos: la última encuesta de Fox News Latino le dio un 20% frente al 66% de la demócrata Hillary Clinton. Dentro del Partido Republicano hay quien cree que la realidad de las urnas será todavía peor.

George W. Bush obtuvo en su momento el apoyo del 44% de los hispanos; Mitt Romney logró hace cuatro años un 27%. El senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, no cree que Trump llegue al 20% y está convencido de la derrota del controvertido multimillonario y con él, de la de su propio partido.

"Nadie te va a votar si decís que vas a deportar a su abuela. Y hay una diferencia entre un traficante, un pandillero y una abuela que lleva aquí treinta años, trabajando realmente duro para sacar adelante a un par de niños", manifestó la semana pasada.

Según la empresa de demoscopia Latino Decisions, necesitaría obtener entre el 43 y el 47% del voto latino para ganar las elecciones presidenciales.

Trump se encuentra en caída en las encuestas desde julio, cuando se celebraron las convenciones en las que el Partido Republicano y el Demócrata los nominaron oficialmente a él y a Clinton. La exsecretaria de Estado le saca ahora un promedio de más de cinco puntos.

La campaña de Trump dio la semana pasada un golpe de efecto en lo que parece un reseteo para relanzar al candidato fichando como nuevos responsables a Stephen Bannon -presidente de Breitbar, un grupo mediático situado más a la derecha que Fox News- y a Kellyanne Conway, experimentada analista de encuestas y asesora republicana.

Es en este escenario en el que se inserta el aparente giro de Trump sobre la inmigración ilegal. Conway, que desde su nombramiento se esfuerza por presentar al candidato como alguien cercano y simpático, dijo el domingo a la CNN que la "fuerza de deportación" propuesta por él es algo que "todavía tiene que determinarse".

Agencias DPA, EFE, AFP y Reuters,


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