Gobernadores cuestionan suba docente de Nación

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Agobiados ya por anuncios concretos o amenazas ciertas de paro en más de medio país, un nutrido lote de gobernadores y ministros provinciales -a voz en cuello los de perfil opositor, o por lo bajo los kirchneristas- salió a cuestionar el incremento del salario mínimo de los docentes del 23,4% (acordado en las paritarias nacionales) por la imposibilidad de replicar una recomposición de ese tenor en sus distritos, azotados por las urgencias financieras.

En esa línea de casi obligada rebeldía, funcionarios del interior volvieron a exigir una asistencia financiera nacional para conceder las mejoras a los maestros en el marco de las paritarias que ya se disparan en el interior.

El panorama es negativo: los docentes neuquinos decidieron comenzar las clases el próximo lunes, pero irán al paro el 1 de marzo, mientras que sus pares fueguinos ya confirmaron que no volverán a las aulas ese día de marzo y avanzan en esa senda los maestros de Santa Fe, Córdoba, Chaco y Santa Cruz.

En paralelo, no descartan medidas de fuerza los maestros de Entre Ríos, Santiago del Estero, Jujuy, Corrientes, Salta, La Pampa, Río Negro, Tucumán y San Juan. Comenzarán las clases en cambio en Catamarca (el lunes) y en La Rioja, mientras que negocian los docentes bonaerenses con el gobierno de Daniel Scioli (ver aparte).

Frente a este escenario, el Gobierno nacional salió a defender el resultado de la paritaria nacional sellada el pasado miércoles con los cinco gremios docentes nacionales, que elevó el salario mínimo -hoy de $ 1.490- a $ 1.740 desde marzo (+16,7%) y a $ 1.840 desde julio (+23,4%).

«No es un aumento sino el piso salarial mínimo que tienen que tener los docentes a lo largo y ancho de la República Argentina», señaló Cristina de Kirchner, además de remarcar que «aquellas jurisdicciones que no puedan llegar, sobre todo las del Norte, que tienen retrasos, serán ayudadas por el Gobierno para que este piso salarial esté vigente».

La Presidente también afirmó que el acuerdo «no es para nada negativo». «Cuando se anualiza, el incremento se toma sobre todo el año y, de ese modo, resulta que llega al 17 y pico por ciento», señaló además, en un intento de suavizar las críticas desatadas desde el interior.

Por su parte, el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, coincidió en remarcar que se trata de una «pauta» que «no fija los sueldos».

Desde la otra vereda, las críticas públicas más furibundas se escucharon desde Chubut, Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires, que no reciben una asistencia financiera especial para pagar sueldos docentes.

Por caso, el gobernador chubutense, el justicialista crítico y presidenciable 2011 Mario Das Neves, calificó como «una falta de seriedad» el incremento acordado en la sede laboral nacional y remarcó que «cualquiera arregla con la plata de otro».

El mandatario patagónico insistió además en que a Chubut «no llegan nunca» los fondos nacionales. «Le llegan a algunas provincias amigas, obedientes y obsecuentes, esto es vergonzoso», aseguró.

«Con muchas sonrisas, con los gremios definen ellos qué tenemos que hacer nosotros con nuestra plata», remarcó Das Neves.

En esa línea, el secretario general de la gobernación de Córdoba, Ricardo Sosa, no dudó en calificar las negociaciones llevadas adelante por el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, como una «pseudoparitaria» porque -resaltó- «los salarios los pagan las provincias».

«Estamos pagando sueldos más altos de lo que ellos hablan; además de truchar las cifras, nos han perjudicado con esta pseudoparitaria», criticó el funcionario del peronista Juan Schiaretti, quien pretende vanamente calmar los reclamos gremiales con una suba inicial del 8,8%.

En sintonía, desde Santa Fe, el ministro de Hacienda del socialista Hermes Binner, Ángel Sciara, sostuvo ayer que hay «dos realidades: la de Nación, que establece pautas salariales y no paga salarios, y la nuestra, que tenemos que hacer frente a los salarios de todos los docentes».

«Esto complica las cosas no sólo a Santa Fe sino para todas las provincias que tienen en los salarios docentes una parte sustancial de sus gastos corrientes: esto fue alertado en su momento por Buenos Aires, que les pidió que fueran cautelosos en el otorgamiento de pautas salariales por el impacto que tienen sobre economías provincias claramente deficitarias», agregó.

Ayer los docentes santafesinos rechazaron la propuesta de suba salarial del 7% -más aumentos progresivos en función del índice de inflación local- y advirtieron que bajo esta postal el paro en el retorno a clases el 1 de marzo será un hecho.

En esa línea, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, aseguró que «el Gobierno nacional negocia con la plata de los otros y nos complica la vida».

«Evidentemente, acá tenemos una paritaria docente que le complica la gestión a todas las provincias: ellos negocian y nosotros después tenemos que ver cómo nos hacemos cargo», disparó. Su Gobierno tiene previsto mantener hoy un encuentro con los maestros locales, en un intento de negociar el retorno a clases el próximo 1 de marzo.

Más diplomático se mostró el entrerriano peronista Sergio Urribarri, quien aseguró que le ofrecerá a los maestros un aumento salarial que la provincia «responsablemente pueda pagar». El mendocino Celso Jaque se ubicó, en cambio, en una posición privilegiada: logró ofertarle a los docentes una suba de entre el 20% y el 25%.

En este marco, varios funcionarios provinciales se apresuraron a recalcar la necesidad de que el Gobierno nacional los asista nuevamente con fondos especiales para poder recomponer el salario mínimo de sus maestros.

«Lo acordado por el Gobierno nacional puede ser un punto de partida; desde el punto de vista de la provincia, Nación tendría que buscar un mecanismo para financiar el tema», aseguró por caso el gobernador de Corrientes, el radical Ricardo Colombi.

El Gobierno nacional se comprometió a garantizar la ayuda financiera para llegar al piso salarial mínimo en las 11 provincias que integran el Fondo Compensador salarial: Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán.

Sin embargo, no todos fueron cuestionamientos hacia la Casa Rosada. Por caso, el gobernador de Jujuy, el justicialista Walter Barrionuevo, aseguró que su provincia apoyará el acuerdo salarial sellado por Nación por considerar que «el respeto por la educación pública y los alumnos no sólo debe demostrarse en el discurso, sino también en hechos concretos y decisiones políticas».

«El Gobierno nacional ha demostrado en los últimos años una clara política de inversión en educación, y que la prioridad debe ser ahora gestionar para cumplir con los acuerdos, pensando en no afectar a los sectores más vulnerables», remarcó, además de sostener que «los gremios se han comprometido fuertemente a dictar 180 días de clases» y que «esto debe ser un esfuerzo de todos, porque están en juego las oportunidades de nuestros niños».

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