11 de noviembre 2011 - 00:38

Gobierno apunta a los pilotos de Aerolíneas

• Ejecutivo entra en batalla frente a gremio APLA

Juan Manuel Abal Medina, secretario de Comunicaciones, el vocero Alfredo Scoccimarro y Mariano Recaldese reunieron ayer para analizar la situación de Aerolíneas Argentinas y darle un aval a la gestión.
Juan Manuel Abal Medina, secretario de Comunicaciones, el vocero Alfredo Scoccimarro y Mariano Recalde se reunieron ayer para analizar la situación de Aerolíneas Argentinas y darle un aval a la gestión.
El Gobierno está dispuesto a concretar una embestida final contra el gremio de pilotos de Aerolíneas Argentinas, Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA). En la mira están algunos beneficios y condiciones laborales del sindicato que maneja casi a destajo Jorge Pérez Tamayo, por estas horas uno de los enemigos declarados del Gobierno. «Si es necesario, bancaremos un paro de un mes. Que Tamayo le explique a la sociedad por qué lo hace», bramaban anoche voceros del Gobierno, dispuestos a enfrentar una segura embestida contra el gremio.

El Ejecutivo está dispuesto incluso a enviar una ley al Congreso de ser necesario, y se asegura el respaldo político de los gobernadores y de gran parte de los legisladores opositores, también cuenta con el aval del resto del personal de Aerolíneas Argentinas que ya no vería con buenos ojos las crónicas protestas de APLA.

Esta semana, el titular de la empresa, Mariano Recalde, se había cruzado con Tamayo a partir de una carta publicada por el gremio. El gerente de la compañía había dicho que ese documento «da lástima, porque refleja una realidad muy distinta de la que vivimos en Aerolíneas desde que el Estado se hizo cargo». «Estas extorsiones ya cansan», se quejó Recalde, y sostuvo que los cuestionamientos del sindicato son «todo lo contrario a lo que hemos ido haciendo en estos años en la compañía». Aclaró que «en Aerolíneas renovamos la flota de aviones, dimos capacitación a los pilotos y empleados, y hemos firmado alianzas con otras compañías que ven que las cosas están cambiando».

Los pilotos de Aerolíneas agrupados en APLA habían dicho que está «en riesgo la viabilidad» de la empresa, porque la compañía opera con una política de «sobreventa de pasajes», debido a una «pésima gestión gerencial». «No son trabajadores, representan el peor sindicalismo burocrático y prebendario», calificaron fuentes del Gobierno al salir al cruce de las críticas del sindicato que encabeza Tamayo.

Propósito

La idea del Gobierno es presentar al gremialista y su sector como una persona lejana al resto de los trabajadores y con salarios más que altos (el doble que los gerentes de la misma empresa, por ejemplo). «Son un gremio de elite», definían ayer a APLA desde la conducción de la empresa. Incluso se afirmaba que en el pasado «amasaron fortunas personales incalculables» gracias a «prebendas». «La verdad es que no sabemos el origen de esta carta, pero lo cierto es que muestra una realidad que no existe en Aerolíneas», había dicho Recalde, y puntualizó que «hemos firmado la paz social, hemos firmado mejoras salariales y esa carta va en el sentido contrario a todo lo que se ha hecho en la empresa».

En el mismo sentido había hablado también el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, que aseguró que «desde hace unos días estamos recibiendo cartas desde APLA, diciendo que la gestión actual de la empresa es la misma que la del grupo Marsans. Esto me enojó mucho. Estamos haciendo un gran esfuerzo». Según el secretario de Transporte, «desde que recuperamos Aerolíneas que recibimos injurias y trabas de parte de los pilotos de APLA para complicar el funcionamiento de la compañía». A lo que señaló que «no es la primera carta; esta semana mandaron otra más agraviante. El directorio no puede tomar ninguna decisión, porque APLA lo cuestiona y pone trabas. Por ejemplo, el reemplazo de los aviones viejos por unos más nuevos». El funcionario se refiere a la decisión de reemplazar los viejos Jumbos por nuevas unidades, que requerirían cursos e instrucciones para el gremio a lo que APLA se opondría. Se habla además de trabas que desde el sindicato habría puesto contra la construcción de un nuevo centro de entrenamiento en Ezeiza, que se inauguraría en el primer trimestre de 2012 y que provocaría que los pilotos dejen de tomar cursos en el exterior, fundamentalmente Miami.

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