16 de marzo 2012 - 00:00

Gobierno apura guerra política en el Congreso con nuevo Código Civil

Pasó la votación de la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central por Diputados (el miércoles el Senado la convertirá en ley) y el Congreso se prepara ya para continuar con la agenda del año que, por ahora, no se mueve de la que ordenó Cristina de Kirchner el 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa.

Si se tiene en cuenta que la oposición no cuenta con número para imponer algún proyecto, la tarea se limita por ahora a dos temas. En una semana Diputados aprobará la declaración sobre Malvinas que ya aprobó el Senado y donde se reafirma «la legítima e imprescriptible soberanía de la República Argentina sobre las islas Malvinas» y se repudia «la militarización e introducción de armas nucleares en el Atlántico Sur por parte del Reino Unido» y «las acciones unilaterales ilegítimas en materia pesquera e hidrocarburífera». Todo en línea con las pretensiones del Gobierno y mayor ruido.

Lo más duro vendrá después. Esta semana el Gobierno ya les anunció a los jefes de sus bloques que apuraran el envío de las conclusiones de la comisión que analizó la reforma, actualización y unificación de los códigos Civil y de Comercio. Lo había anunciado Cristina de Kirchner ante la Asamblea Legislativa el 1 de marzo elevando ese proyecto de unificación a la categoría de epopeya cuando dijo sentirse Napoléon, no por su rol de emperador seguramente sino como impulsor de la codificación del Derecho Civil en Francia que sirvió de modelo a los códigos de todo el mundo.

Irritación

Esa reforma, que lanzó el Gobierno por decreto en febrero del año pasado, incluye temas que ya irritaron a la Iglesia y prometen debate durante buena parte de año en el Congreso. De hecho, si no media una crisis, no habrá otra agenda de ahora en más.

Según explicó Cristina de Kirchner ella misma, en su rol de codificadora, el decreto 191 del 28 de febrero de 2011 «dispone la creación de una comisión para la reforma, actualización y unificación de los códigos Civil y de Comercio». Esa comisión esta formada por Horacio Lorenzetti, presidente de la Corte, la vicepresidenta Elena High-ton de Nolasco y la jurista mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci.

El Gobierno ya tiene todo preparado para el lanzamiento de las conclusiones de esa comisión. Antes de ingresar al Congreso habrá una presentación formal ante la Presidente y luego un acto en el Museo del Bicentenario. Todo el oficialismo ya está alerta en el Congreso ante ese acto que no tiene fecha, pero será central para la estrategia del Gobierno este año.

El tono que le da Cristina de Kirchner al tema es tal, que ante la Asamblea insistió en que no se trata sólo de legislar: «Estamos ante un verdadero acto de codificación, similar al que hizo Vélez Sarsfield, que tuvo inspiración en la codificación, que es una de las tareas más importantes que se le asignó a Napoleón Bonaparte».

En el proyecto que emite esa comisión se incluyeron novedades tanto en lo civil, como en lo comercial. Así aparecen las sociedades de un solo socio, el principio más desarrollado del abuso del derecho.

Pero lo que más irrita a la Iglesia, que ya pidió al Congreso tener voz en el debate, son los cambios en torno a la ley de divorcio: se simplifica el procedimiento «bastando la voluntad de uno solo de los cónyuges sin necesidad de expresar mutuo acuerdo», como dijo la propia Presidente y se toma el sistema de acuerdos prematrimoniales que en la legislación argentina no existe.

También se reconocen las uniones de convivencia, habrá nuevo tratamiento para los derechos emergentes de la reproducción humana asistida, y comenzará a tener estatus jurídico la gestación por sustitución, que hoy no cuenta con reconocimiento legal en el país. Y habrá finalmente un tratamiento de la adopción adentro del Código Civil, en lugar de una ley aparte.

El anticipo que dio Cristina de Kirchner ante la Asamblea no fue una mención más. Esta semana algunos diputados y senadores se anoticiaron de que deberán pasar 2012 pendientes de esos anuncios y de ese tratamiento.

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