17 de enero 2014 - 00:00

Gobierno busca contener a Caló

El Gobierno reaccionó a la convocatoria del próximo lunes organizada por el sindicalismo disidente y procuró contener a la CGT oficialista. Lo hizo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al recibir ayer por la tarde una delegación reducida de la central, encabezada por Antonio Caló. El encuentro careció prácticamente de promesas y el funcionario sólo atinó a asegurarles a los gremialistas que el acuerdo de precios sería un éxito, como mecanismo para reducir las expectativas salariales.

Caló le confirmó a este diario el encuentro con Capitanich en la Casa de Gobierno. También fueron los jefes de los gremios de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, y de los taxistas, Omar Viviani, así como el segundo del sindicato de los mecánicos (Smata), Oscar Romero. Según el metalúrgico, durante la reunión "se repasaron todos los temas de la agenda" pendiente de reclamos sindicales y los dirigentes le ratificaron que mantendrán como premisa que "las paritarias serán libres".

En el mejor de los casos, el jefe de Gabinete se comprometió a promover la agilización en la entrega de fondos para las obras sociales, el as en la manga al que el Gobierno suele acudir en última instancia cuando necesita de gestos por parte de los sindicalistas. En cambio, hubo respuestas negativas para otras propuestas del sector, como la de adelantar la convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, y la de negociar con los empresarios el pago de una suma fija como anticipo de la ronda de paritarias.

La charla tuvo como eje los ausentes: se refirieron a la cumbre organizada por Hugo Moyano y Luis Barrionuevo el lunes próximo en el hotel marplatense de los gastronómicos, con Sergio Massa, Daniel Scioli y José Manuel De la Sota como invitados. (Ver nota aparte).

Capitanich manifestó especial preocupación por la posible presencia de gremialistas de la CGT oficialista. De esa central ya confirmaron su asistencia Roberto Fernández (colectiveros, UTA) y Omar Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad). En tanto que el petrolero Alberto Roberti, alineado con Massa, tenía intenciones de concurrir aunque anoche no lo había resuelto, a la espera de una definición del líder del Frente Renovador.

Para varios sectores del Gobierno, que observaron con deleite la fractura de la CGT y el aislamiento de Moyano por parte de una alianza de gremios más cercanos al oficialismo, un nuevo corrimiento al conglomerado de la oposición significaría un problema serio ante el arranque inminente de la ronda de paritarias.

De todos modos, incluso los sindicatos más afines ya anticiparon que las demandas salariales de este año no bajarán del 25 por ciento. Ese piso lo marcó el docente Hugo Yasky, de la CTA oficialista, pero desde esa misma central reconocieron que se trató más bien de un gesto del dirigente hacia el Gobierno, y que en el sector las expectativas de aumento no estarán por debajo del 28 por ciento.

Caló y los otros gremialistas le confirmaron ayer a Capitanich que no serán de la partida en Mar del Plata. Pero al mismo tiempo le anticiparon que sus pautas para la negociación salarial serán las de la inflación medida por las consultoras privadas, en un rango del 28 por ciento y con pedidos iniciales del 30 por ciento o más.

"Se habló de todos los temas. El jefe de Gabinete quedó en contestarnos y quedaron todos los canales de diálogo abiertos", comentó Caló. Sobre un eventual pedido de audiencia con Cristina de Kirchner, el metalúrgico agregó: "Ahora se está ocupando de la salud de su madre y por respeto no lo planteamos todavía. En cuanto se reponga y cuando ella lo considere vamos a pedirle una reunión".

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